El juicio por la muerte de Diego Maradona se suspendió tras la difusión de videos grabados en plena sala judicial. Las imágenes, difundidas públicamente, mostraron a la jueza Julieta Makintach en su despacho, transitando por el edificio del tribunal y hasta hablando desde su auto.
El revuelo no se debió solo a su aparición en cámara, sino a que todo indicaba que formaban parte de un documental grabado sin autorización oficial. Este hecho detonó un escándalo institucional que obligó al Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de San Isidro a frenar el proceso por una semana.
La polémica detrás del rodaje
Según trascendió, una amiga de la magistrada declaró que las tomas no eran parte de un documental judicial, sino de una entrevista personal sobre su rol como mujer y jueza. No obstante, en las imágenes también se la vio compartiendo escena con Fernando Burlando y las hijas de Maradona, Dalma y Gianinna, lo que sembró dudas sobre el objetivo real del proyecto audiovisual.
El foco del conflicto no fue su rol como jueza en términos jurídicos, sino la decisión de permitir o facilitar las grabaciones dentro del tribunal. La falta de autorización oficial encendió las alarmas. Para muchos, este hecho rompió la imparcialidad exigida en un juicio tan mediático como el de la muerte de Maradona.
Makintach podría enfrentar cargos graves como incumplimiento de deberes de funcionario público, prevaricato, negociaciones incompatibles y hasta asociación ilícita.









