La NASA tiene previsto lanzar a finales de agosto el Telescopio Espacial Nancy Grace Roman desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Su objetivo principal es profundizar en el conocimiento del universo, desde la materia oscura que mantiene unidas a las galaxias hasta la energía oscura que acelera la expansión del cosmos. Sin embargo, este instrumento también puede cumplir un rol clave en la protección de la Tierra frente a asteroides potencialmente peligrosos.
Un equipo de científicos planetarios y astrónomos presentará en septiembre cómo el Roman está excepcionalmente ubicado para escanear estos cuerpos, obtener datos sobre sus trayectorias, tamaños y composiciones. Bautizado en honor a la primera astrónoma jefa de la agencia, el telescopio cuenta con una cámara infrarroja de gran angular y 300 megapíxeles. Eso le permite abarcar una porción del cielo unas 100 veces mayor que la del Hubble.
Gracias a ese campo de visión amplio, el Roman descubrirá miles de planetas nuevos, decenas de miles de estrellas en explosión y catalogará más de mil millones de galaxias con gran detalle. Al observar a través de nuestro sistema solar, queda en una posición única para detectar asteroides. No fue diseñado para la defensa planetaria, pero su capacidad lo convierte en una herramienta valiosa para esa tarea.
El verano pasado la misión enfrentó amenazas de recortes presupuestarios. Bryan Holler, investigador del Space Telescope Science Institute, explicó que un colega le sugirió mostrar el potencial del Roman en defensa planetaria para aumentar su visibilidad ante legisladores y contribuyentes. La propuesta, que se expondrá en el Congreso de Ciencias Europlanet, indica que el telescopio puede detectar objetos de hasta 60 pies de largo, tamaño comparable al que explotó sobre Cheliábinsk en 2013.











