Después de 15 años de representación, Alejandro Stoessel dejó de estar al frente de la carrera de su hija. Según trascendió, la cantante encargó una revisión de la estructura económica y societaria vinculada con su actividad artística.
La relación entre Tini Stoessel y su padre, Alejandro Stoessel, atravesó durante años tanto el terreno familiar como el profesional. Desde los primeros pasos de la cantante hasta su consolidación internacional, el productor fue una de las personas más importantes detrás de su carrera. Sin embargo, después de 15 años, ese esquema llegó a su fin y abrió una nueva etapa para la artista.
Hace aproximadamente tres meses, Alejandro dejó de ser el representante de Tini. Concluido el vínculo contractual, la cantante decidió avanzar con una auditoría destinada a conocer en detalle cómo estaba organizado el patrimonio generado a partir de su carrera, según informó Infobae.
De acuerdo con esa información, los resultados de la revisión habrían sorprendido a la artista. La auditoría habría determinado que los derechos económicos vinculados con su actividad artística y aquellos derivados de su imagen están gestionados mediante sociedades de las que Tini no sería propietaria ni tendría participación accionaria.
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Esta situación habría llevado a la intérprete a iniciar una negociación con su padre para reorganizar la estructura que administró su carrera durante más de una década y conseguir mayor autonomía sobre sus ingresos y futuros proyectos.
Qué habría revelado la auditoría que pidió Tini Stoessel
Durante los 15 años en los que estuvo al frente de su representación, Alejandro Stoessel se habría encargado de negociar y firmar distintos compromisos profesionales de su hija, ya fuera directamente en su nombre o mediante empresas argentinas y extranjeras en las que tendría una participación central.
Tras poner fin a esa relación profesional, Tini habría solicitado una inspección contable, jurídica y societaria para conocer cómo se encontraban estructurados los ingresos obtenidos durante su carrera.
Según la información difundida, uno de los principales puntos detectados fue que la cantante no tendría participación accionaria en las sociedades que canalizan buena parte de los ingresos derivados de su actividad.
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La auditoría también habría indicado que Tini facturó en determinadas oportunidades por la prestación de servicios artísticos. Sin embargo, los montos registrados durante 2025 habrían presentado una diferencia considerable respecto de los ingresos percibidos por las compañías involucradas en los acuerdos.
Otro de los aspectos señalados es que Alejandro Stoessel sería quien puede recibir las utilidades de las sociedades por las que se canalizaron esos ingresos, mientras que su hija no tendría la misma capacidad de decisión sobre ellas.
Siempre según la información publicada, la cantante tampoco contaría actualmente con contratos que le garanticen una participación directa en determinadas ganancias futuras vinculadas con acuerdos celebrados durante la gestión anterior.
La situación alcanzaría incluso al contrato discográfico y a los próximos álbumes de la artista, debido a que los ingresos derivados de esos acuerdos serían cobrados por una sociedad sobre la cual Tini no tendría control.