Días atrás fui cordialmente invitado a una charla del Partido Libertario en Montevideo, donde concurrieron representantes de agrupaciones con ideas afines, como del sector “Fuerza Nacionalista” del Partido Nacional, la Dra. Roxana Corbran y Maximiliano Camou, candidato a edil, a la intendencia de Maldonado, por esa línea.
Una de las ideas presentadas fue sobre el sector turístico, específicamente por la preocupación de la gran cantidad de permisos o licencias relacionadas con los servicios para atender al visitante.
Esto hace que Punta del Este sea uno de los destinos más caros para vacacionar, en parte debido al exceso de dichas regulaciones, que no son exclusivas de Maldonado, ya que también abundan en otras intendencias.
Nada de que jactarnos
Más grave es aún, por ubicarse en un país con limitaciones económicas como el nuestro que, si bien tiene el PIB per cápita más alto de la región, en el contexto mundial se ubica en torno al lugar 50 de 195 países, según datos del Banco Mundial.
La gráfica nos compara en términos de PIB per cápita, en dólares actuales, con algunos de los países más libres según el Índice de Libertad Económica de Heritage Foundation para año 2024, como Irlanda (2º) y Suiza (3º) o USA (26º) y otros menos libres como Argentina (124º) y Brasil (117º), mientras que Uruguay está en el lugar 29º.
En un informe anterior, “Uruguay es mayormente libre desde 2022”, explicaba como ascendimos al puesto 27º en el ranking de esa tabla aquel año.

Comparativa del PIB per cápita
Es común que, en las escasas veces que nuestra prensa consulta a las autoridades, estas se excusen sin dudar, aludiendo a su mantra preferido: “los empresarios se aprovechan y quieren hacerse del año en la temporada…”.
Sin embargo, según la dinámica económica los precios deberían bajar, si no existiera un estado de cosas como el que el economista e historiador Ramón Díaz llamó en su libro Historia Económica del Uruguay, refiriéndose al período del “Estado del Bienestar”, iniciado por Batlle a principios del siglo XX, “El país maniatado”.
Esto marcó el inicio de nuestra decadencia y el estancamiento económico.
Sin regulaciones que prohíben la libre competencia, los precios altos generan un exceso de beneficios en el sector, que actúan como una señal atractiva para que los recursos se orienten hacia el segmento de mayores ganancias, aumentando la oferta.

Como indica en sentido original de la Ley de Say (“la oferta genera su propia demanda”); la oferta más bien es la que es generada por mayor demanda, porque en el fondo es demanda.
Así al aumentar el número de empresas ofreciendo más servicios, regulará también los precios a la baja.
Nuestro mercado y la garra Opresora del Estado
Aquí interviene el político en la economía restringiendo la oferta, provocando su inelasticidad o rigidez, e impidiendo la regulación natural que Adam Smith llamó la “mano invisible del mercado”.
Aparece la garra opresora del Estado, generando los fallos típicos en el sistema.








