El presidente electo Yamandú Orsi recibió el viernes 27 a Dilma Rousseff, quien actualmente lidera el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) de los BRICS.
En una muestra más de cómo los organismos multilaterales de crédito buscan expandir su influencia sin consideración alguna por la soberanía nacional, Rousseff propuso la adhesión de Uruguay a este banco.
Según ella, "Uruguay tiene una presencia estratégica para el banco", lo cual no es más que una forma elegante de decir que Uruguay es visto como otro cliente potencial para sus préstamos, lógicamente, estos préstamos significan la posibilidad del gobierno entrante de gastar libremente sin hacer ningún tipo de reformas en la economía, la cuenta la pagara otro.
Rousseff aseguró que "el proceso está casi concluido", pero ¿qué significa esto realmente?.
Solo que el país está a un paso de ceder más de su autonomía a un organismo que, al igual que el FMI, podría condicionar su ayuda financiera con políticas que no necesariamente favorecen al desarrollo autónomo y la libertad económica de Uruguay.
El NDB, por su parte, es presentado como una alternativa al FMI, pero en realidad no ofrece mucho más que una versión de calidad inferior.








