Por: Pablo Viana
Es indudable que el comercio internacional, en especial para los países cuyo mercado interno es reducido, es de suma importancia para alcanzar niveles de desarrollo y crecimiento sostenible. Tal es el caso de Uruguay, que dada su escasa población y el consiguiente nivel de consumo interno, la única alternativa es crecer hacia afuera, ya sea exportando bienes o servicios.
Existen países que por sus características, ya sea naturales, climáticas o de otra índole, son más eficientes en la producción de determinados bienes. A modo de ejemplo, Uruguay es eficiente en la producción de materias primas, lo que hace que nuestros productos sean demandados a nivel internacional y sea redituable producir para exportarlos.
Dada la estructura de costos de nuestro país, se dificulta implementar procesos de industrialización que permitan agregar valor a las materias primas. Dichos costos, en parte, podrían reducirse si lográramos mejorar nuestra competitividad. Asimismo, nuestro país es ineficiente, por ejemplo, en la producción de otros bienes como es el caso de los textiles a gran escala.
Es por ello que resulta más barato importar esos productos de otros países.
Los intercambios comerciales internacionales favorecen tanto a consumidores como productores. Por un lado, los consumidores pueden acceder a bienes y servicios de mejor calidad a un menor precio, beneficiándose de las ventajas comparativas del país exportador. Dicho beneficio, además, supone que quedarán recursos disponibles para consumir en otros sectores de la economía, y por tanto ampliar el bienestar de los consumidores.
Por otra parte, cuanto más abierto al mundo sea un país, los productores locales accederán a mayores mercados para exportar sus bienes, generando así empleo y riqueza genuina en su país de origen. Es por ello que la apertura comercial fomenta la inversión y la innovación, ya que amplía los horizontes del emprendedor.
Naturalmente resulta más atractivo invertir sabiendo que el mercado global demandará dichos productos. En virtud de ello, Uruguay debe propender a la diversificación de los mercados, y eso se logra celebrando nuevos acuerdos comerciales.








