El economista Alberto Bonadona calificó de optimistas las previsiones del FMI, porque es probable que Bolivia no alcance ni siquiera el 1,1% de crecimiento previsto. Bonadona advierte sobre un riesgo creciente de contracción económica y también prevé una inflación que podría escalar al 25% si no se aplican medidas urgentes. Su análisis coincide con una visión crítica del rumbo económico actual.
Gonzalo Chávez, otro economista reconocido, señaló que las cifras del FMI suelen acercarse más a las del Gobierno. No obstante, considera que las proyecciones recientes son preocupantes y reflejan una paralización del aparato productivo. También apuntó que el nuevo gobierno heredará una economía profundamente deteriorada y advierte que el margen de maniobra será limitado.
El Ejecutivo, sin embargo, insiste en que los datos reales son positivos y destaca un crecimiento del 2,1% al tercer trimestre de 2024, pese a los bloqueos sociales. Resalta un incremento del 20% en la recaudación tributaria en el primer trimestre de 2025 y suma una expansión del 4% en los créditos y del 7% en los depósitos bancarios. Para el Gobierno, estos indicadores demuestran confianza y estabilidad, reitera que la economía boliviana es resiliente ante la adversidad.
En cuanto a la inflación, el Ministerio de Economía atribuye su aumento a factores externos junto a bloqueos internos, efectos climáticos y especulación de precios. También enumera medidas adoptadas como ferias de precio justo y lucha contra el contrabando. Afirma que los precios en Bolivia son más bajos que en países vecinos e incluso habla de un contrabando inverso como prueba de su éxito.















