La Justicia de Córdoba oficializó la elevación a juicio de la causa penal iniciada por el asesinato de Brenda Laiza Belén Torres. Dos hombres, que trabajaban como vigiladores privados ilegales, comparecerán ante las autoridades judiciales acusados de engañar, apuñalar y descartar a la víctima. El hecho delictivo aconteció durante el mes de julio de 2025 en el interior de una vivienda ubicada en el barrio Chateau Carreras.
Las audiencias orales y públicas estarán a cargo de los magistrados de la Cámara 5ª del Crimen de Córdoba con la activa participación de jurados populares. El fiscal de instrucción Horacio Vázquez condujo una pormenorizada investigación penal que reunió elementos probatorios de carácter contundente. Los imputados Gustavo Martín Lencina, de 53 años, y Christian Alexis Aranda, de 38, se exponen de forma directa a la pena máxima de prisión perpetua.
La hipótesis judicial sostiene que los involucrados coordinaron una emboscada para trasladar mediante engaños a la mujer de 23 años hacia su residencia. Las pericias forenses confirmaron que la víctima sufrió múltiples heridas cortantes mientras se encontraba con vida dentro de las dependencias edilicias. Tras consumar la agresión mortal, los hombres desmembraron el cuerpo y distribuyeron las partes en bolsas de basura en zonas despobladas.
La casa donde encontraron parte del cuerpo de Brenda Torres
Investigación de filmaciones y peritajes informáticos
Los primeros indicios del macabro suceso se registraron la mañana del 25 de julio de 2025 cuando un sereno descubrió restos cerca del estadio Mario Alberto Kempes. Días después de aquel hallazgo inicial, otro operario de la zona localizó nuevos bultos humanos ocultos entre los pastizales del sector noroeste. Los equipos especializados de la policía cordobesa basaron los rastreos viales en el análisis exhaustivo de filmaciones de cámaras de seguridad.
El seguimiento de las grabaciones permitió identificar a un motociclista con casco protector en el momento exacto de descartar las bolsas de plástico. Los perros sabuesos determinaron la identidad del conductor tras registrar una parada técnica efectuada en una estación para cargar nafta. Con esos datos precisos, los bomberos allanaron la casa de barrio Chateau Carreras y descubrieron mediante excavaciones las partes remanentes.
Los investigadores supieron que la fallecida residía en la villa El Tropezón y sufría vulnerabilidades severas asociadas al consumo de drogas. Al momento de las detenciones, uno de los sospechosos confesó de forma espontánea ante el personal policial la coautoría del crimen perpetrado. No obstante, durante las indagatorias formales, los dos acusados se abstuvieron de declarar manteniendo un estricto código de silencio.