La conmoción social provocada por el crimen derivó en una profunda crisis política que impacta directamente en las diversas esferas de la administración pública provincial. El intendente capitalino Daniel Passerini asumió de forma pública que el acusado Claudio Barrelier continuó como empleado municipal a pesar de, paradójicamete, registrar antecedentes penales. El detenido por el asesinato había ingresado originalmente a la función pública local durante la anterior gestión del actual gobernador Martín Llaryora.
Las diferentes bancadas del arco opositor promueven además la renuncia inmediata del ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, para controlar la agenda parlamentaria. Los legisladores de la Unión Cívica Radical, Frente Cívico, Encuentro Vecinal, PRO, La Libertad Avanza, Valores Republicanos y Mejor Futuro unificaron sus firmas para este pedido. Los escritos formalizados se entregarán directamente ante la oficina de la presidenta del jurado de enjuiciamiento, la legisladora Julieta Rinaldi.