Gabriele Gravina presentó un documento en el que detalla los factores que explican la crisis actual del calcio
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El fútbol italiano atraviesa una profunda crisis estructural que va mucho más allá de los resultados deportivos. Así lo expuso Gabriele Gravina, ex presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), quien, tras su reciente salida del cargo, difundió un informe en el que detalla las principales falencias del sistema.
El documento, presentado luego de la eliminación de la Selección de Italia, que se quedó fuera de un Mundial por tercera vez consecutiva, describe un modelo "económicamente insostenible". Según los datos relevados, el calcio registra pérdidas superiores a los 730 millones de euros anuales, una cifra que condiciona el desarrollo a largo plazo.
Entre los puntos más críticos aparece el rendimiento deportivo de la Serie A, que se ubica por detrás de las principales ligas europeas en aspectos clave como intensidad, presión y capacidad de desequilibrio. También presenta una menor velocidad de juego en comparación con competencias como la Champions League.
Para Gravina, el modelo actual del fútbol italiano es económicamente insostenible
Otro de los ejes del informe apunta al escaso protagonismo de los futbolistas italianos y la dependencia de jugadores de otros países. En la Serie A, los extranjeros ocupan casi el67.9% de los minutos disputados, una cifra muy superior a la de otras ligas como España (39.6%) o Francia (48.3%). Esta tendencia, según Gravina, limita el crecimiento del talento local y repercute directamente en el nivel de la selección.
El dirigente también remarcó las falencias en la formación juvenil. Apenas dos clubes italianos, Atalanta y Juventus, figuran entre las 50 mejores canteras del mundo, mientras que los jóvenes suman menos minutos en Primera y en torneos europeos en comparación con otros países. En ese mismo sentido, también explica que actualmente Italia cuenta con una liga envegecida, con un promedio de 27 años en los jugadores en campo.
Por otra parte, el informe pone el foco en los problemas de infraestructura, uno de los factores que más atrasan al fútbol italiano en la comparación con otras potencias europeas. Gravina advierte que gran parte de los estadios presentan condiciones obsoletas, con instalaciones que no acompañan las exigencias modernasni generan los ingresos necesarios para sostener el crecimiento de los clubes.
Gravina quiere que el fútbol italiano cambie de raíz
En ese marco, el ex dirigente también explicó por qué estas deficiencias persisten en el tiempo. Según señaló, existe una dificultad estructural para intervenir de manera efectiva dentro del sistema: "En la gran mayoría de los casos, la imposibilidad de intervenir eficazmente, debido a factores tanto internos como externos, se ha impuesto hasta ahora a la incapacidad de identificar posibles soluciones". Además, remarcó la necesidad de redefinir responsabilidades: "Es necesario aclarar cuáles son las competencias reales de la federación, de las ligas (y, por tanto, de los clubes) y de las instituciones".
Frente a este escenario, el documento plantea que cualquier intento de reforma deberá ser profundo y coordinado. Gravina sostiene que la única salida posible es avanzar con medidas estructurales que superen los intereses individuales. Como parte de ese plan, el ex mandamás propuso destinar un porcentaje de los ingresos por apuestas al desarrollo del fútbol base, implementar incentivos fiscales para fomentar la formación dejugadores Sub 23, reducir la cantidad de clubes profesionales y acelerar de manera urgente la modernización de los estadios de cara a la Eurocopa 2032.