La ganadería argentina recibió una medida esperada por los productores que se dedican al engorde y la invernada. A través de la Ley 27.802/2026, el Ministerio de Economía oficializó un cambio en la valuación fiscal de los animales, lo que reduce la presión impositiva sobre una de las actividades más importantes del campo.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca anunció la modificación en el cálculo del valor de la hacienda para establecimientos de invernada y feedlots. Ahora, los productores podrán optar por un sistema de costo estimativo con revaluación anual, usando índices de las tablas de la Ley 23.079 para vaquillonas y novillos de uno a dos años.
Hasta el momento, muchos criadores debían pagar impuestos sobre valuaciones cercanas al precio de mercado incluso sin haber vendido los animales. Esto generaba una carga sobre ganancias que todavía no se habían concretado, afectando el flujo de fondos durante el largo proceso de engorde.
Con el nuevo esquema, el tributo se difiere hasta el momento de la venta efectiva del animal gordo, cuando realmente ingresa el dinero. De esta forma se elimina una distorsión que castigaba el capital inmovilizado en el campo.












