Córdoba: el girasol se consolida como cultivo estrella en la campaña 2025/2026
El girasol atraviesa su mejor momento en más de una década en la provincia de Córdoba, según datos de la Bolsa de Cereales.
porFernando Celías
economia
Impulsado por buenos precios, tecnología y gestión privada eficiente, el girasol recupera protagonismo en el campo cordobés.
El girasol atraviesa su mejor momento en más de una década en la provincia de Córdoba, según datos de la Bolsa de Cereales. Lo que antes era un cultivo relegado a lotes marginales, hoy se transformó en una opción rentable y estratégica para productores. El avance genético, los buenos precios y la gestión eficiente explican su notable expansión.
La entidad proyecta un aumento de entre el 15% y el 20% en la superficie sembrada, con fuerte presencia en San Justo, Río Segundo, General San Martín y Unión. En esas regiones, los rindes superan las expectativas y confirman una adaptación climática favorable. “El girasol volvió para quedarse”, coinciden productores y técnicos.
Los buenos resultados llegan en un contexto donde la innovación privada marca la diferencia. Sin subsidios ni regulaciones, el cultivo se posiciona por mérito propio y capacidad de gestión. En zonas que habían dejado el girasol por inviabilidad, hoy vuelve como alternativa segura y rentable.
La entidad proyecta un aumento de entre el 15% y el 20% en la superficie sembrada, con fuerte presencia en San Justo, Río Segundo, General San Martín y Unión.
Productores que apuestan a la eficiencia
En El Tío, cerca de Arroyito, el ingeniero agrónomo Francisco Revol, de ACI Agro, retomó el girasol después de más de diez años. “En 2009 lo habíamos abandonado por las palomas, pero hoy la tecnología cambió todo”, explicó. Este año implantó 2.400 hectáreas con híbridos NK 3970 y NK 3969, logrando rendimientos de 31 quintales por hectárea y bonificaciones del 28% por aceite.
Revol destacó que sembrar temprano fue clave para alcanzar ese resultado. “Liberar el lote en marzo nos permitió entrar con trigo en excelentes condiciones y aprovechar mejor la rotación”, indicó. El productor enfatizó que la decisión empresarial y el manejo técnico pesan más que cualquier programa estatal.
En San Francisco, el ingeniero Martín Demarchi asesora campos que siembran entre 1.000 y 1.500 hectáreas de girasol. “Durante años fue el cultivo olvidado, pero al llevarlo a los mejores lotes y con buena nutrición, los resultados fueron inmediatos”, comentó. Su esquema de alta eficiencia incluye fertilización intensiva y dos fechas de siembra.
“En 2009 lo habíamos abandonado por las palomas, pero hoy la tecnología cambió todo”, explicó el ingeniero agrónomo Francisco Revol
Alta tecnología y genética que impulsa el cambio
Los nuevos híbridos presentan tallos firmes y capítulos inclinados, lo que reduce pérdidas por aves y vuelco. “Antes el daño por palomas era devastador; hoy es mínimo”, señaló Revol. El avance genético también mejoró la sanidad, con resistencia a cancro del tallo, podredumbre del capítulo y verticillium.
Demarchi coincidió en que la tecnología marcó un antes y un después. “El girasol moderno es competitivo porque combina genética, manejo y rentabilidad”, dijo. En su última campaña superaron los 35 quintales por hectárea, reflejo de una agricultura profesional y precisa.
Los productores destacan que los resultados son fruto de inversión privada y gestión técnica, no de intervenciones externas. “El campo crece cuando se lo deja producir”, resumió Revol. Para ellos, la previsibilidad y la libertad económica son las mejores herramientas para sostener el progreso.
En San Francisco, el ingeniero Martín Demarchi asesora campos que siembran entre 1.000 y 1.500 hectáreas de girasol.
Rentabilidad y un futuro prometedor
Las bonificaciones por contenido de aceite, que superan el 20% del rinde base, impulsan al girasol frente a soja y maíz. Su ciclo corto y bajo consumo de agua lo hacen ideal para zonas semiáridas y regiones con limitaciones logísticas. Córdoba se posiciona así como epicentro de una campaña girasolera histórica.
Los técnicos remarcan que el cultivo aporta sustentabilidad y previsibilidad a la rotación agrícola. “No hay recetas mágicas, hay trabajo y decisión”, destacaron. La campaña 2025/2026 confirma que la productividad surge del esfuerzo, no del asistencialismo.
Con precios internacionales firmes y rendimientos que superan los 30 quintales por hectárea, el girasol dejó de ser una apuesta marginal. “Volvió para quedarse y a fuerza de gestión privada”, coinciden los especialistas. El crecimiento cordobés se construye, una vez más, desde el campo.
“Durante años fue el cultivo olvidado, pero al llevarlo a los mejores lotes y con buena nutrición, los resultados fueron inmediatos”, comentó.