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Economía

Este modelo es indefendible: Solamente en abril de 2021, Argentina tuvo más inflación que durante todo el período 1995-1999

Según el INDEC, el IPC cerró el mes de abril con una variación del 4,1%, un alza superior a lo que se registró en los cuatro años del segundo gobierno menemista. El presidente Fernández se mostró preocupado, perdido y confundido ante el desastre inflacionario.

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Desde los últimos meses del año pasado la inflación mensual no para de crecer y muestra una tendencia alcista que se convirtió en un dolor de cabeza para el Gobierno kirchnerista.

La suba de precios de marzo y abril no tiene explicación. No le encuentro explicación para que suban los precios“, declaró un Alberto Fernández totalmente desconcertado por la situación monetaria del país que preside.

Hace una semana el INDEC informó hubo una variación del 4,1% en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), correspondiente al mes de abril. 

Esto quiere decir que en el pasado mes de abril, Argentina tuvo más inflación que durante todo el período 1995-1999, período correspondiente al segundo mandato de Carlos Menem donde regía el tan criticado 1 a 1. 

En este mismo sentido, Argentina mantiene una inflación mensual similar a la que tienen la mayoría de los países de la región a lo largo de todo un año

Tras la salida del régimen de Convertibilidad y la vuelta a la política monetaria poco convencional, los precios siguieron una tendencia similar al aumento en la oferta monetaria, con cambios de grado y forma dependiendo de la demanda de dinero. 

Pese a las fiscalizaciones y las políticas de controles de precios que instrumentó Paula Español, la inflación acumulada llegó al 17,6% en el primer cuatrimestre de 2021 y alcanzó el 46,3% interanual en comparación con abril del año pasado. 

Las proyecciones para la inflación interanual de diciembre aumentan mes a mes.
Ante el desastre inflacionario y el fracaso de las medidas de Español, el presidente Alberto Fernández se mostró sorprendido, desorientado y preocupado por la situación

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El Presidente aseguró que no tiene “ni la menor idea” sobre qué está generando el alza de precios y dijo que es “inexplicable” para él, y trató de afirmar que existe una suerte de puja distributiva entre distintos sectores que hace que suban los precios, y responsabilizó a los empresarios por esta conducta, explicando que “están apurando sus ganancias y perjudicando a la gente”. 

A partir de este análisis el oficialismo estableció nuevamente cupos para la exportación de carne, una medida que no promete resultados y que fue duramente criticada dentro de los sectores productivos de la economía. Fernández intentó defenderse de las críticas y afirmó que “hay que terminar con los que exportan carne como si fuesen camisas”

El ministro de Economía Martín Guzmán se presentó con una postura más firme en contraposición con la desorientación de Fernández, y en reiteradas oportunidades mostró preocupación por el avance de la emisión monetaria y su impacto sobre precios. Aun así, no descartó un efecto por “inflación importada” y “proyecciones infladas por los economistas” y esta última definición despertó un cierto malestar entre las consultoras privadas. 

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El agregado monetario M2 llegó a expandirse con una variación  interanual de casi 100% el segundo trimestre de 2020, mientras que tomando el M3 (un agregado de naturaleza más amplia) se llegó a registrar una variación interanual de 92% en octubre de 2020. 

Estos aumentos fueron drásticamente superiores a los que hubo en la mayoría de los países de la región. La velocidad de circulación del dinero cayó notablemente entre marzo y abril de 2020, pero a partir de mayo comenzó nuevamente a subir con su contrapartida en caída de demanda monetaria. 

El aumento de precios, inexplicable para Alberto Fernández, está ligado a la normalización de los agregados monetarios y el impacto de una política monetaria excesivamente expansiva, que opera con un período de rezago. 

El Banco Central se negó a modificar el rango de la tasa de política monetaria, que sigue anclada en el 38%, pero decidió seguir incrementando el stock de Leliq y pases legales, y estableció una desaceleración en el ritmo de expansión de la base monetaria

Estas acciones reflejan la relativa intranquilidad del presidente del BCRA, el radical Miguel Ángel Pesce, con respecto al avance de los precios entre el cuarto trimestre de 2020 y los primeros meses de este año. 

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Economía

Cristina se impone a Guzmán: se usarán los dólares del FMI para el despilfarro y se dispara la emisión monetaria

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Tras el colapso del Frente de Todos en las urnas, la Vicepresidente se impuso al propio Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán, y decidió emplear una maniobra para utilizar recursos brindados por el FMI para disparar el gasto público en cara a la campaña electoral.

En las últimas horas la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner demostró nuevamente tener el control real de la coalición oficialista, e impuso su voluntad por sobre la del ministro de Economía y la del propio Alberto Fernández.

El Gobierno utilizará los dólares del Fondo Monetario Internacional en el Banco Central para encarar una violenta expansión del gasto público en cara a las elecciones de noviembre. El kirchnerismo apuesta por el despilfarro de recursos para mejorar su posición política hasta las últimas consecuencias y bajo cualquier costo.

De la misma manera en que se hizo en 2009, el Gobierno colocó Letras intransferibles al Banco Central por las cuales podrá hacerse de unos US$ 4.334 millones en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG), una suerte de divisa internacional convertible con el dólar y establecida por el FMI.

Estas medidas fueron establecidas para eludir las restricciones que establece la Carta Orgánica del BCRA, las cuáles indican que la autoridad monetaria solo puede girar a Tesorería hasta un 20% de la recaudación acumulada en 12 meses y hasta un 12% de la base monetaria si es preciso.

Al emplear las Letras intransferibles, las restricciones no se ven violentadas en términos contables y legales, pero en términos económicos el BCRA pierde recursos propios que habían sido otorgados por el FMI para fines muy específicos, y el Tesoro adquiere recursos para fomentar políticas socialistas.

Pero esta maniobra no resulta fortuita para el funcionamiento de la economía. Hasta ahora, el ministro Martín Guzmán se había negado a utilizar estos recursos e intervenir el Banco Central debido a la presión inflacionaria que deriva directamente de este tipo de políticas arbitrarias.

Para concretar las operaciones, y dado que los DEGs depositados en el Banco Central son del Tesoro y que este debe emplear gastos en pesos, el BCRA compra esos DEGs con una agresiva emisión monetaria y estos recursos son finalmente lanzados a la economía mediante una política fiscal extremadamente expansiva.

Las consecuencias esperables de estas medidas son claras: una mayor presión sobre el dólar en el mercado paralelo, mayor desequilibrio externo, mayor brecha cambiaria, y finalmente una mayor presión inflacionaria.

El kirchnerismo podría desarticular completamente toda la corrección fiscal realizada desde diciembre del año pasado y desequilibrar la economía, pues el sobrante monetario es actualmente el principal problema que enfrenta Argentina.

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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