Por su parte, el analista Daniel González criticó la inacción del CNE frente a posibles infracciones por uso de recursos públicos. Según él, el organismo ha sido un árbitro silencioso que evita sancionar o advertir a los actores políticos.
González también lamentó que decisiones como prohibir la fotografía del voto no hayan sido acompañadas de claridad legal. Estas omisiones alimentan la percepción de arbitrariedad y reducen la confianza ciudadana.
Frente a estas señales de alerta, los expertos coinciden en la necesidad de fortalecer el control electoral. Sin transparencia real antes, durante y después del voto, cualquier resultado puede quedar bajo sospecha. El CNE, como ente rector, debe actuar con firmeza y responsabilidad para asegurar un proceso legítimo. Solo así podrá recuperar la confianza de una ciudadanía cada vez más escéptica.
La transparencia electoral requiere más que tecnología: necesita control, vigilancia y rendición de cuentas. En un contexto de desconfianza, el rol del CNE es clave para preservar la democracia en Ecuador.