La presión ciudadana también ha sido un factor determinante. Colectivos como la Comisión Cívica advirtieron sobre los riesgos de mantener un sistema de selección contaminado por intereses partidistas, especialmente tras la salida de la fiscal Diana Salazar. En paralelo, la Secretaría Técnica de Participación deberá estudiar la posibilidad de permitir nuevas veedurías ciudadanas. Esta acción abre el proceso a una fiscalización más robusta y plural, conforme a estándares internacionales.
La gestión del Cpccs marca un giro importante en la transparencia de los concursos públicos. Las reformas buscan corregir distorsiones heredadas y devolver credibilidad a una función del Estado severamente cuestionada por su historia reciente.
El nuevo Fiscal General tendrá un rol clave en la lucha contra la corrupción, por lo que su proceso de selección es estratégico. Con estas reformas, el Consejo se alinea con la línea institucional del actual gobierno.
Esta decisión representa un paso firme hacia la depuración del sistema judicial. Si se concreta la reforma, marcará un precedente para futuros concursos y consolidará la separación de poderes en beneficio del país.