Analistas señalan que, de aprobarse, las preguntas tendrían impacto directo en la institucionalidad ecuatoriana, especialmente en la justicia constitucional y en la lucha contra delitos que afectan a la población.
La Corte Constitucional deberá pronunciarse sobre la validez de las preguntas, garantizando que sean claras, legales y permitan a los ciudadanos votar con libertad.
En conclusión, la estrategia de Noboa con estas siete preguntas busca dar fuerza a su agenda de seguridad, transparencia y gobernabilidad. El referendo y la consulta popular se perfilan como un punto de inflexión para definir el rumbo institucional del país.