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Caucaso

Armenia y Azerbaiyán: ¿por qué vuelven a estar en guerra estos viejos enemigos?

Armenia y Azerbaiyán volvieron este domingo a entrar en guerra por la disputada región de Nagorno Karabaj, por tercera vez en 30 años. El conflicto permanente de estos dos países vecinos.

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El pasado domingo todos los medios del mundo pusieron su foco en la región del Cáucaso, particularmente en la frontera entre Azerbaiyán y Armenia, luego de que los azeríes lanzaran una invasión frontal al territorio de Nagorno Karabaj, controlado actualmente por el Ejército armenio.

Sin embargo, el conflicto entre estos dos países lleva más de 40 años, y no es la primera vez que van a una guerra. Tras la caída de la Unión Soviética, que ejercía un fuerte control sobre estos dos países, tanto Armenia como Azerbaiyán declararon sus respectivas independencias, lo cual rápidamente generó una serie de disputas sobre quién se quedaría con algunos territorios fronterizos.
En particular, la región de Nagorno Karabaj, también conocida como la “República de Artsaj” declaró su independencia de Azerbaiyán y tanto un plebiscito como una votación en el Parlamento dieron como resultado unirse a la República de Armenia. A pesar de que en esta región más del 90% de la población es armenia, Azerbaiyán vio esta decisión como un intento de separatismo y de destrucción de su unidad nacional, y lanzó una ofensiva en febrero de 1988.
Durante los siguientes años, la Unión Soviética pasó de ser un Estado ateo y persecutor de los cristianos a ser uno de los mayores promotores de la religión en el mundo, por lo que rápidamente recompuso sus relaciones con Armenia y salió en su apoyo en esta guerra. Para 1994, Estados Unidos, la OCSE, Europa, Rusia y Turquía intercedieron en el conflicto y lograron llegar a un cese al fuego después de 6 años de conflictos.
Armenia es un país con amplia mayoría cristiana, de hecho el entonces Reino de Armenia fue la primera nación en la historia en adoptar el cristianismo como religión del Estado, en el año 301. Luego de la caída del muro de Berlín, el país comenzó una rápida occidentalización, su amistad con Grecia, con Estados Unidos y con la Rusia post-soviética le permitió salir de la pobreza estructural en la que la había dejado el comunismo.
Por otro lado, Azerbaiyán cuenta con una amplia mayoría musulmana, y es el único país del mundo que a pesar de tener una etnia principalmente chiíta, es gobernada por un Estado secular democrático. La comunidad azerí tiene estrechos lazos con los turcos e históricamente el país ha sido el principal aliado de Turquía en el mundo.

Estas diferencias étnicas y religiosas han generado que desde su independencia, estos países no hayan podido llegar a un acuerdo de paz. Ambos se acusan de que el otro país ha cometido genocidio contra su pueblo y que los discriminan por su religión.

Mapa muestra el territorio de la “República de Nagorno Karabaj”, con su capital en Stepanakert. En marrón oscuro el territorio que controla el Ejército armenio. En rojo, el antiguo territorio que comprendía la “Óblast Autónoma de Nagorno Karabaj” de la Unión Soviética, sobre el cual Azerbaiyán reclama soberanía.

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A pesar de la violencia interétnica e interreligiosa de la “Guerra del Alto Karabaj” entre 1988-94, con masacres contra la población armenia como la del “Enero Negro” de 1990, o contra la población azerí como la “Masacre de Joyali” en 1992, el saldo de esta guerra fue muy positivo para Armenia. 

Mientras todo el mundo reconoció a la región de Nagorno Karabaj como parte de Azerbaiyán, el control de este territorio permanece desde entonces en manos de Armenia por las victorias militares durante el conflicto, y el mismo gobierno local mantiene un estrecho lazo diplomático con el Gobierno armenio.

Azerbaiyán se quedó con las manos vacías, y desde entonces ha disputado este territorio. En 2008 hubo enfrentamientos fronterizos y en 2016, luego de encontrarse un soldado armenio muerto tras una noche de bombardeos entre los Ejércitos, los países entraron una vez más en guerra. Este conflicto, sin embargo, duró tan solo 4 días. Rusia, en un año donde estaba luchando contra ISIS en Medio Oriente, salió rápidamente a negociar la paz entre los dos países y evitó una escalada de tensiones.
La Guerra de los 4 Días dejó graves secuelas en las poblaciones armenias y azeríes, y desde entonces ambos países comenzaron un proceso de re-militarización acompañado de victorias electorales de candidatos nacionalistas. 
Estas tensiones se recrudecieron luego de un enfrentamiento armado en agosto de este año, que dejó un saldo de 15 soldados muertos en una noche de bombardeos, y que la población azerí respondió con masivas marchas en las calles pidiendo por la declaración de guerra contra Armenia, con múltiples partidos proponiendo re-instaurar la conscripción militar.
Finalmente, en la mañana del domingo 27 de septiembre, el Ejército de Azerbaiyán decidió lanzar una ofensiva contra la “República de Artsaj” en el territorio de Nagorno Karabaj, la cual fue rápidamente respondida con artillería pesada de parte del Ejército armenio dándose inicio a una nueva guerra entre estos países.

Principalmente, el presidente azerí Ilham Aliyev acusa al primer ministro armenio Nikol Pashinián de no respetar algunos de los acuerdos logrados en 2016. Pashinián, quien asumió el Gobierno en 2018, pertenece al movimiento del nacionalismo cívico y pregona una fuerte soberanía del Estado armenio sobre los territorios donde la población es armenia. En 2018, además, el líder armenio dijo públicamente que quería que la República de Nagorno Karabaj se una definitivamente a Armenia.

Ilham Aliyev (izq) reunido con Nikol Pashinián (der) en 2019, en Viena, cuando parecía que los países iban a poder llegar a un acuerdo.

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Armenia es un país en una complicada situación geopolítica. Está rodeada geográficamente por Azerbaiyán al este y Turquía al oeste, sus dos principales enemigos. Al día de hoy, Armenia denuncia internacionalmente que durante la Primer Guerra Mundial, el gobierno de “Los Jóvenes Turcos” cometieron una limpieza étnica de los armenios y los cristianos en la región, asesinando en campos de concentración a más de 1 millón y medio de personas.

El principal defensor y garante de su seguridad es Rusia, quien incluso tiene una enorme base militar en Gyumri. Además, Armenia cuenta con una importante relación comercial con Irán (al sur) y Georgia (al norte)

Por su parte, Azerbaiyán es defendida militarmente por Turquía, quien actualmente le provee casi todo su armamento, drones, buques y entrenamiento a sus fuerzas. Además, los azeríes comercian voluptuosamente con Israel, quien les vende tecnología a cambio de petróleo.

Si bien los Ejércitos de Armenia y Azerbaiyán son chicos, ninguno de los países tienen armas nucleares o biológicas, ni defienden organizaciones terroristas, el hecho de que sus conflictos terminan siendo guerras proxy entre Rusia y Turquía, dos super-potencias militares, preocupa a todo el mundo, en especial a Estados Unidos.

El presidente Trump dijo en conferencia de prensa que intentará negociar la paz entre estos dos países. A diferencia de Obama en 2016, Trump mantiene buenas relaciones tanto con Rusia como con Turquía, y puede ser el único capaz en esta ocasión de sentarlos para un veloz cese al fuego.

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Georgia

Tras el pedido de “ingreso urgente” a la Unión Europea de Ucrania, Georgia y Moldavia también solicitan ingresar

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La decisión de Ucrania de pedir el ingreso a la Unión Europea generó una reacción en cadena de los países que históricamente han estado bajo la amenaza de Moscú.

El líder del partido gobernante Sueño Georgiano, Irakli Kobakhidze, anunció la decisión del Gobierno de “solicitar inmediatamente la membresía en la Unión Europe”, que fue presentada efectivamente este jueves 3 de marzo, luego de la decisión de Ucrania de presionar para “ingresar de urgencia” a la Unión frente a la invasión de Rusia.

Georgia había planeado presentar la solicitud en 2024, pero el partido decidió acelerar el proceso debido al cambio de situación en el mundo. Tras la invasión rusa de Ucrania, Kobakhidze dijo que el gobierno de Kiev contaría con el apoyo de Georgia, pero se negó a unirse a los países de la Unión Europea que le impusieron sanciones económicas a Rusia.

Tanto Georgia como Ucrania han firmado Acuerdos de Asociación con la Unión Europea en estos últimos años sobre integración económica y aproximación política y libre comercio, pero no son garantías para una eventual adhesión. Para esto, los 27 estados miembro actuales deben votar por unanimidad el ingreso en una sesión especial del Consejo Europeo.

Los esfuerzos de las dos ex repúblicas soviéticas para forjar lazos más estrechos con Occidente han enfurecido a Rusia durante mucho tiempo. Las tensiones por los esfuerzos de Georgia culminaron con una invasión rusa en 2008 y el acercamiento de Ucrania en una invasión en este 2022.

Georgia ha implementado muchas reformas que han acercado al país a los estándares de la Unión Europea. “Una continuación lógica de este esfuerzo es nuestra decisión hoy de presentar una solicitud de inmediato y obtener el estatus de candidato”, dijo Kobakhidze a los periodistas.

Recordemos que Rusia, al igual que en Ucrania, respalda a dos autoproclamadas repúblicas separatistas en Georgia, Osetia del Sur y Abjasia. Las tensiones sobre las dos regiones dieron como resultado una breve invasión rusa de Georgia en agosto de 2008, que terminó con ambos territorios quedando bajo el control de Moscú con gobiernos títeres.

Georgia, temiendo una repetición de lo que le sucedió en 2008 con una Rusia envalentonada, ahora pide la adhesión junto con Ucrania para cercar a Putin. Sin embargo, en los últimos años, Georgia se ha visto sumida en una crisis política interna profunda y de larga duración, que ha paralizado en gran medida a su gobierno y ha generado fuertes críticas de que el país está retrocediendo con respecto a los avances democráticos anteriores.

Los esfuerzos para mediar en la crisis, incluso por parte del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, han resultado en gran medida inútiles, y su adhesión hace años que no pasaba de la categoría “en consideración”.

Mientras tanto, Turquía recuerda a la Unión Europea que ellos están primeros en la lista de espera, si bien apoyan que Ucrania ingrese por los conflictos que está sufriendo.

Pero Georgia y Ucrania no son los únicos países amenazados por Rusia que desean entrar en la Unión Europea. La presidente de Moldavia Maia Sandu, presentó este jueves su firma para ingresar al bloque político-comercial.

Hace varios años que Rusia tiene tropas estacionadas en la región disidente de Transnistria, pero según reveló el dictador bielorruso, Alexander Lukashenko este martes, las Fuerzas Armadas rusas planean una invasión a gran escala de Moldavia.

Cabe aclarar que la Unión Europea tiene normas estrictas para la admisión. Al miembro más reciente del bloque, Croacia, le tomó 10 años pasar de la solicitud a la membresía. Y en Moldavia, el entusiasmo inicial y las grandes esperanzas de un nuevo gobierno pro-UE se han visto empañados en las últimas semanas por el manejo desigual de una disputa con Rusia sobre los contratos de gas natural.

Aunque Chisináu llegó a un acuerdo con Gazprom, el gigante energético controlado por el Kremlin, para asegurar un suministro suficiente para este invierno, los críticos en Bruselas dicen que el acuerdo incluía concesiones que le darán a Moscú demasiada influencia sobre el futuro político de Moldavia.

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Armenia

Renunció el Presidente de Armenia en medio de una guerra interna con el Primer Ministro

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Armen Sarkissian abandonó el cargo luego de que el jefe de Gobierno le bloqueara negociaciones diplomáticas con Rusia para mejorar las relaciones entre los países.

El presidente armenio, Armen Sarkissian, renunció a su cargo el pasado domingo, citando la falta de poder político en el puesto gubernamental en un momento donde “el país y la nación necesitan un cambio profundo“.

El presidente no tiene las herramientas necesarias para influir en los procesos radicales de política interior y exterior en estos tiempos difíciles para el país y la nación”, dijo Sarkissian en un comunicado publicado en su sitio web oficial.

El papel del presidente de Armenia es en gran parte ceremonial y el primer ministro es quien tiene todo el poder político. Esto es relativamente novedoso en el país del Cáucaso, ya que la dinámica fue introducida en la reforma constitucional de 2015 que convirtió al país en una república parlamentaria, reduciendo los poderes presidenciales y favoreciendo ampliamente los del Primer Ministro.

Sarkissian había sido premier entre 1996 y 1997, bajo la presidencia de Levon Ter-Petrosián, el primer mandatario electo de la historia del país tras la disolución de la Unión Soviética, y quien tenía amplios poderes en el cargo ejecutivo.

Su salida, después de 4 años en el cargo, viene tras una serie de fuertes peleas internas con Nikol Pashinian, el actual primer ministro. Sarkissian quería despedir al jefe del Estado Mayor del Ejército tras perder la guerra contra Azerbaiyán, cuando se disputaron el control de la región de Nagorno-Karabaj, pero Pashinian bloqueó su desvinculación.

Más de 6.500 personas murieron en las seis semanas de combates, que terminaron en un acuerdo de alto el fuego negociado por Rusia, otorgando a Azerbaiyán parte del enclave y las áreas circundantes, consolidando una victoria absoluta de los musulmanes.

Sarkissian también tuvo varios encontronazos con el primer ministro respecto a su diplomacia con Rusia. Según el presidente, Pashinian “tiró por la borda” años de relaciones con el Kremlin, y de hecho Rusia no intervino en favor de Armenia en la guerra, a pesar de tener un tratado de defensa militar firmado entre ambas naciones.

El ahora ex máximo mandatario intentó en las últimas semanas ponerse la diplomacia del país al hombro y negociar mano a mano con Putin una reconciliación de amistades, pero Pashinian lo criticó duramente, dijo que ese labor es del Ministro de Relaciones Exteriores, y bloqueó sus negociaciones.

Ante la total incapacidad de poder ejercer cualquier rol activo en el gobierno, Sarkissian decidió que no había otra opción que renunciar, y dejar que otro político “más preparado para agachar la cabeza” asuma ese rol.

“Vivimos una realidad donde el Presidente no puede influir en asuntos de guerra o paz. No puede vetar las leyes que considera inconvenientes para el Estado y el pueblo“, explicó en un comunicado tras el anuncio de su dimisión.

“Es una realidad en la que el Presidente no puede utilizar la mayor parte de su potencial para resolver problemas sistémicos de política interior y exterior. Una realidad donde el mundo está en una zona de turbulencia constante, pero la presidencia no tiene herramientas constitucionales para ayudar a su país“, se quejó.

Y agregó: “Una realidad donde el jefe de Estado, a veces incluso su familia, es blanco de varios ataques de grupos políticos. Estos últimos no están tan interesados en los logros de la institución presidencial en beneficio del país como en mi pasado, varias teorías de conspiración y mitos. Esta ‘preocupación’ por mí va más allá de la moralidad y, en última instancia, afecta directamente a mi salud”, dijo, enviando un contundente mensaje al resto de los líderes e instituciones políticas del país.

Además, deseó que en el futuro se realicen las reformas constitucionales necesarias para un correcto funcionamiento de la Presidencia. Lo que queda por hacer es esperar que el Parlamento se reúna en los próximos 25 días, en sesión especial, para elegir al nuevo presidente del país. Por lo pronto, Alen Simonyan, presidente de la Asamblea Nacional, tendrá a su cargo las funciones presidenciales.

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Georgia

Grupos nacionalistas descuelgan banderas LGBT en Georgia

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El país caucásico debió cancelar la Marcha del Orgullo Gay de este fin de semana luego de que grupos nacionalistas irrumpieran en las oficinas de los organizadores en Tbilsi para descolgar las banderas LGBT y amenazarlos para que frenen solo cuelguen la bandera nacional.

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