Un gran golpe a la imagen de Xi Jinping
Lo que hace que esta purga sea especialmente delicada es que varios de los militares expulsados mantenían lazos estrechos con Xi Jinping. En particular, He Weidong ha sido considerado por años un aliado leal del presidente, con quien compartió etapas en las provincias de Fujian y Zhejiang durante los años 90. Su ascenso meteórico, incluyendo su promoción directa a vicepresidente del CMC en 2022, se había interpretado como una muestra de la confianza de Xi.
Además, He fue uno de los arquitectos de las maniobras militares de 2022 alrededor de Taiwán, en respuesta a la visita de la entonces presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi. Estas maniobras fueron consideradas por el Pentágono como las más agresivas en años y reflejaban su alto nivel de influencia operativa.
Por ello, su caída no solo representa una purga más, sino también un cuestionamiento a las decisiones personales y estratégicas de Xi Jinping.

El comienzo del fin de Xi Jinping
La magnitud de esta purga, y el hecho de que afecta directamente a figuras tan cercanas al presidente, ha despertado dudas sobre la estabilidad del poder de Xi Jinping. Tras más de una década consolidando su control sobre el Partido, el Ejército y el Estado, estos escándalos revelan una estructura más frágil de lo que aparenta.
La campaña anticorrupción, que Xi ha usado como herramienta para eliminar rivales y reforzar su poder desde 2012, ahora parece volverse contra sí mismo. La remoción de He Weidong, considerado uno de los arquitectos militares de la era Xi, podría marcar el inicio del declive de un liderazgo que hasta ahora parecía inquebrantable.
Si bien el Cuarto Pleno del Comité Central podría reforzar temporalmente su control, la purga masiva, la falta de transparencia y el daño a su círculo de confianza podrían ser señales tempranas de que el poder de Xi Jinping comienza a erosionarse desde dentro.














