El Congreso de Estados Unidos dio un paso decisivo hacia la transparencia con la aprobación del Epstein Files Transparency Act, un proyecto de ley que obligará al Departamento de Justicia a divulgar expedientes relacionados con Jeffrey Epstein y su co-conspiradora Ghislaine Maxwell.
La iniciativa avanza ahora hacia el escritorio del presidente Donald Trump, quien reiteró esta semana su intención firme de firmarla en cuanto llegue a su despacho.
El papel del Partido Republicano fue clave para destrabar un proceso que llevaba meses estancado. Aunque algunos demócratas intentaron utilizar el proyecto con fines políticos, según denunciaron legisladores conservadores, la realidad es que la contundente votación en la Cámara de Representantes, 427 votos a favor y solo 1 en contra, reflejó la capacidad del liderazgo republicano de priorizar la transparencia y responder a las demandas del público.

La aprobación fue el resultado de un esfuerzo prolongado dentro de la Cámara, donde cuatro republicanos se sumaron a los demócratas para firmar una petición que forzó el debate en el pleno.
Aunque el presidente de la Cámara, Mike Johnson, expresó inicialmente cierta cautela ante el impulso demócrata, el republicano apoyó la aprobación final, reflejando el alineamiento del liderazgo conservador a favor de la transparencia.
Tras el aval masivo en la Cámara de Representantes, el Senado actuó con una agilidad inusual. A propuesta del líder de la mayoría, Chuck Schumer, y sin objeciones de ningún senador, la Cámara Alta aprobó por consenso unánime el proyecto apenas fue recibido formalmente desde la Cámara Baja.










