Otro caso que generó indignación nacional fue el de Amir Farsoud, un hombre discapacitado que pidió ser considerado para MAiD en 2022 debido a que enfrentaba una situación de posible indigencia.
Aunque explicó a su médico que el motivo principal era su situación económica, fue aprobado bajo el criterio de ''sufrimiento insoportable''. Su historia se viralizó, y una campaña en línea recaudó más de USD 60.000 dólares, permitiéndole rehacer su vida y retirar su solicitud. ''Es una locura que alguien piense en morir porque no tiene dónde vivir'', comentó Farsoud.
En 2024, un padre canadiense presentó una apelación judicial para detener la eutanasia de su hija de 27 años, quien fue aprobada para MAiD a pesar de sufrir autismo y trastornos de salud mental. Según la defensa legal del padre, no se trataba de una condición incurable, y se cuestionó la imparcialidad de los médicos que autorizaron la solicitud. ''Hay preocupaciones genuinas sobre si fue influenciada a tomar esta decisión'', alegó la abogada Sarah Miller.













