En las últimas semanas un escándalo ha sacudido al sistema canadiense de salud debido al aumento de las eutanasias innecesarias.
La polémica en torno a la eutanasia en Canadá ha alcanzado un nuevo punto crítico, luego de que se reportara un aumento significativo en la práctica del suicidio asistido, especialmente entre personas que no padecen enfermedades terminales.
Este fenómeno ha impulsado también un auge en la donación de órganos post-mortem, generando fuertes críticas sobre el posible aprovechamiento de los ciudadanos más vulnerables.
Desde la legalización de la Asistencia Médica para Morir (MAiD) en 2016, Canadá ha expandido progresivamente los criterios para acceder a este procedimiento. Originalmente restringido a pacientes con enfermedades terminales, hoy puede ser solicitado por personas que padecen dolor crónico, enfermedades mentales, e incluso por motivos socioeconómicos, como la pobreza o la falta de vivienda.
En 2023, se registraron 15.280 muertes bajo MAiD, un aumento del 15% respecto al año anterior. El país se ha convertido en un ''líder mundial'' en donación de órganos vinculada a la eutanasia, generando controversia sobre las verdaderas motivaciones detrás de muchas solicitudes.
La ley de suicidio asistido en Canadá ha sido aprobada en el año 2016 y actualmente incluye a personas que no sufren condiciones terminales
Uno de los casos más impactantes es el de Kathrin Mentler, una mujer de 37 años que acudió al Hospital General de Vancouver en busca de ayuda ante pensamientos suicidas.
En lugar de recibir apoyo psiquiátrico inmediato, un profesional de salud le mencionó el programa MAiD como una posible ''solución''. Mentler denunció sentirse deshumanizada: ''Me hizo sentir que mi vida no valía nada, como si fuera un problema que podía resolverse con la muerte'', expresó.
El hospital debió disculparse por el incidente, argumentando que la mención del programa fue parte de una evaluación de riesgo, aunque el procedimiento aún no es legal para pacientes con padecimientos exclusivamente mentales.
Uno de los peores casos se dio en el Hospital General de Vancouver
Otro caso que generó indignación nacional fue el de Amir Farsoud, un hombre discapacitado que pidió ser considerado para MAiD en 2022 debido a que enfrentaba una situación de posible indigencia.
Aunque explicó a su médico que el motivo principal era su situación económica, fue aprobado bajo el criterio de ''sufrimiento insoportable''. Su historia se viralizó, y una campaña en línea recaudó más de USD 60.000 dólares, permitiéndole rehacer su vida y retirar su solicitud. ''Es una locura que alguien piense en morir porque no tiene dónde vivir'', comentó Farsoud.
En 2024, un padre canadiense presentó una apelación judicial para detener la eutanasia de su hija de 27 años, quien fue aprobada para MAiD a pesar de sufrir autismo y trastornos de salud mental. Según la defensa legal del padre, no se trataba de una condición incurable, y se cuestionó la imparcialidad de los médicos que autorizaron la solicitud. ''Hay preocupaciones genuinas sobre si fue influenciada a tomar esta decisión'', alegó la abogada Sarah Miller.
Incluso médicos que apoyan MAiD han comenzado a expresar reservas. Varios han advertido que la creciente aceptación del procedimiento puede ejercer una ''presión social'' peligrosa sobre personas en situaciones vulnerables, quienes podrían optar por morir debido a carencias en el sistema de salud o en los servicios sociales.
Incluso médicos que apoyaban el programa han comenzado a mostrar cierto desacuerdo con las condiciones impuestas por el sistema de salud canadiense
La práctica también está siendo cuestionada por su vínculo con la donación de órganos. En muchos casos, los pacientes que optan por MAiD firman voluntariamente para ser donantes. Horas antes de morir, son ingresados a hospitales, preparados médicamente para preservar sus órganos, y luego trasladados de inmediato a quirófano tras ser declarados muertos.
En Quebec, el Colegio de Médicos llegó a proponer en 2022 que se legalizara la eutanasia para bebés con enfermedades graves, lo que desató un nuevo debate ético en el país. Aunque esta propuesta no ha sido adoptada oficialmente, refleja el rumbo delirante que ha tomado la legislación en torno a la muerte asistida.
Actualmente, MAiD representa el 4.6% de todas las muertes en Canadá, siendo la causa más común de fallecimiento después del cáncer, las enfermedades cardíacas y los accidentes.
Canadá forma parte del reducido grupo de países donde la eutanasia es legal, junto a Bélgica, Colombia, Luxemburgo, Países Bajos, Nueva Zelanda y España. Sin embargo, las estadísticas y testimonios más recientes han generado un llamado urgente a reevaluar los límites éticos y legales del programa, en especial cuando vidas humanas podrían estar siendo terminadas más por abandono social que por compasión médica.
El suicidio asistido ya representa el 4,6% de las muertes en Canadá