En medio de una escalada bélica sin precedentes en Medio Oriente, la Policía de Israel confirmó que las celebraciones de Semana Santa, incluyendo rituales históricos como el “Fuego Sagrado”, se realizarán de manera limitada y simbólica.
La decisión, que generó críticas en redes sociales durante el Domingo de Ramos, tiene una razón concreta: la amenaza real y constante de ataques con misiles desde Irán.
Según explicaron las autoridades, en las últimas semanas proyectiles y restos de interceptaciones impactaron directamente dentro de la Ciudad Vieja de Jerusalén, una de las zonas religiosas más sensibles del mundo.
El dato que muchos ignoran: misiles cayeron cerca de sitios sagrados
Lejos de tratarse de una medida arbitraria, el gobierno israelí tomó la decisión tras múltiples episodios de riesgo directo:
Fragmentos de misiles iraníes cayeron a metros de lugares como el Muro de los Lamentos y la Explanada de las Mezquitas.
Hubo impactos y debris dentro de la propia Ciudad Vieja.
Las restricciones alcanzaron a todas las religiones: judíos, musulmanes y cristianos.
En ese contexto, limitar las concentraciones masivas no fue una decisión política, sino una medida de supervivencia.

Domingo de Ramos: polémica global, pero contexto omitido
La controversia estalló cuando el cardenal Pierbattista Pizzaballa no pudo ingresar inicialmente al Santo Sepulcro para la misa del Domingo de Ramos, lo que generó críticas internacionales.










