El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha reafirmado el papel central de Washington en la implementación del plan de paz impulsado por el presidente Donald Trump para Gaza.
Durante una rueda de prensa en el centro de coordinación del alto el fuego entre Estados Unidos e Israel, Rubio aseguró que el objetivo común es hacer que el acuerdo funcione, subrayando que ''no hay un Plan B'' y que este es ''el mejor y único plan posible''.
Rubio explicó que la prioridad estadounidense es consolidar el alto el fuego y garantizar la desmilitarización de Hamáscomo condición clave para la siguiente fase del acuerdo. ''Si Hamás se niega a desmilitarizarse, estará violando el acuerdo y esa violación deberá ser sancionada. No entraré en los mecanismos específicos, pero tendrá que hacerse cumplir'', dijo. Añadió que Israel ha cumplido sus compromisos y que la continuación del proceso depende del cumplimiento de Hamás.
Rubio aseguró que no existe un ''Plan B'' en Gaza
El jefe de la diplomacia estadounidense enfatizó que la desmilitarización de Gaza será un proyecto a largo plazo y que Washington busca ''crear condiciones para que la población de Gaza no vuelva a ser aterrorizada por Hamás, sino que pueda tener una vida digna, con empleo, estabilidad y futuro''.
Rubio insistió en que el acuerdo también contempla un componente civil y económico que permitirá reconstruir el enclave bajo supervisión internacional.
Respecto a versiones difundidas por el grupo terrorista Hamás sobre su supuesta participación en el comité que prepara el futuro gobierno gazatí, Rubio fue tajante: ''Hamás no puede gobernar ni formar parte del gobierno del futuro de Gaza. Todos los países que apoyan este plan están de acuerdo en eso''. Entre ellos se incluyen Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, que junto con Estados Unidos buscan garantizar que Gaza quede libre del control del grupo islamista.
Uno de los pilares del plan de Trump es la creación de una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) para mantener la seguridad y apoyar la transición política. Rubio confirmó que muchos países han ofrecido participar en ella, pero señaló que ''Israel debe sentirse cómodo con los países que la integren''.
El plan de Trump contempla la creación de una fuerza de estabilización en la región
Aunque no dio nombres, sus palabras fueron interpretadas como una alusión a Turquía, cuyo papel en el proceso es controvertido y que, según medios israelíes, habría sido vetado por el gobierno de Benjamín Netanyahu.
Rubio destacó los avances del alto el fuego, que cumple dos semanas, y los calificó de ''históricos'', aunque advirtió de que el proceso ''no será fácil' y habrá ''altibajos y giros inesperados''.
Reiteró que el objetivo es impedir que se repitan tragedias como la del 7 de octubre de 2023, cuando el ataque de Hamás dejó más de 1.200 muertos en Israel y cientos de rehenes, y desencadenó la enorme ofensiva militar israelí.
Netanyahu habría rechazado la cooperación de Turquía en el proceso
La visita de Rubio a Israel cierra una intensa semana de diplomacia estadounidense en la región, en la que también participó el vicepresidente JD Vance. Ambos viajes reflejan la determinación de Washington de garantizar el éxito del plan de paz y de evitar decisiones unilaterales del gobierno israelí que puedan ponerlo en peligro.
En medios locales, la estrategia de la Casa Blanca fue descrita como una operación de ''Bibi-sitting'', en referencia al apodo del primer ministro Netanyahu, sugiriendo que Estados Unidos está ejerciendo una estrecha supervisión sobre las acciones de su aliado.
Rubio y Vance buscaron mantener un tono optimista. Ambos expresaron confianza en que el alto el fuego se mantendrá y en que la formación de la ISF y la desmilitarización de Hamás avanzarán con el apoyo regional. ''Veremos obstáculos, pero debemos hacer que esto funcione'', concluyó Rubio.
Rubio y Vance han expresado optimismo y confianza en el plan para la paz definitiva en Gaza