La actriz que interpreta a Helena de Troya cuestionó al autor por considerar que "no dio suficiente atención a los personajes femeninos", acusándolo de narrar la obra desde una perspectiva exclusivamente masculina.
La industria de Hollywood parece haber iniciado una etapa terminal de reescritura ideológica, donde ni siquiera los pilares de la civilización europea están a salvo de la distorsión, siendo el caso más flagrante el ataque frontal de la actriz negra Lupita Nyong'o contra el bardo Homero. En el marco de la promoción de la nueva versión de "La Odisea", Nyong'o —quien interpreta a Helena de Troya— atacó al autor griego al señalar que “no dio suficiente atención a los personajes femeninos”, una declaración que evidencia el desprecio de la agenda woke por la integridad de los clásicos.
Al ser consultada sobre qué le diría al famoso autor, la actriz lanzó un desafío cargado de resentimiento ideológico: “Entonces, Homero, ¿cómo te sientes acerca del tiempo en pantalla dado a estas mujeres considerando lo poco que pasaste con ellas?”, rematando con un arrogante “¿nos recuerdas?”.
Este intento de cancelación cultural contra una obra de casi tres milenios de antigüedad se justifica, según Nyong'o, porque el relato original se narra desde un “punto de vista muy masculino” que supuestamente margina la “perspectiva femenina”.
Bajo la dirección de un Christopher Nolan entregado a la ideología de género, la película busca subvertir la épica tradicional para centrarse en la “interioridad” y el “dolor” de personajes como Clitemnestra y Helena, alejándose de la gloria guerrera para complacer los estándares de la izquierda globalista.
Esta postura ha sido calificada por defensores de la tradición como una "catástrofe estética" y un ejercicio de "reemplazo cultural" que utiliza un presupuesto de $250 millones de Universal Pictures para desmantelar la herencia de Occidente.
La indignación ante esta profanación ha llegado a figuras como Elon Musk, quien humilló públicamente a Christopher Nolan al calificar de “Verdad” las críticas que señalan al director como un “Cobarde” por rendirse ante el “virus woke”.
Según denunció Musk, esta distorsión responde a la necesidad de cumplir con las cuotas de la Academia para ser elegible a los Premios Oscar, las cuales exigen que al menos un “protagonista sea No Blanco o No Heterosexual” y que el “30% de los roles secundarios” sigan criterios de diversidad forzada.
Zendaya, Lupita Nyong'o y Elliot Page
Nolan, a pesar de promocionar la cinta como una proeza técnica filmada en IMAX 70mm con una resolución de 18K digitales, ha sacrificado su integridad artística para encajar en los nuevos cánones de Hollywood.
El reparto de la película es una muestra sistemática de esta deconstrucción de la masculinidad y el rigor étnico:
El actor trans Elliot Page ha sido elegido para encarnar al legendario Aquiles, el guerrero más grande de la antigüedad, pero representado aquí como una “sombra frágil” de apenas 1,55 metros de estatura.
La actriz Zendaya interpreta a la diosa Atenea, protectora de Ítaca, en una decisión de casting que ignora la raíz mediterránea del mito en favor de una estética "Gen Z".
El rapero Travis Scott aparece como un bardo griego, una elección que Nolan defendió bajo la pretenciosa premisa de que “el rap es como la poesía” de Homero, analogía que el público considera “forzada” y “desconectada de la realidad”.
Finalmente, la degradación de la obra se extiende al lenguaje y la ambientación. Basada en la traducción de Emily Wilson de 2017, la película “feminiza” el lenguaje homérico y permite que personajes de la Edad del Bronce utilicen vulgarismos modernos como “daddy” (papito) o “let’s go” (¡vamos!), rompiendo cualquier rastro de inmersión histórica. Mientras Nolan utiliza un purismo selectivo para prohibir orquestas alegando que “no existían en la antigua Grecia”, no tiene reparos en llenar la pantalla con actores que no guardan relación con la realidad histórica del año 1178 a.C., demostrando que para esta "Odisea Woke", la agenda política es más importante que la verdad histórica.