La comunidad judía exigió disculpas formales y presentó una denuncia por antisemitismo a la justicia peruana.
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El presidente interino de Perú, José María Balcázar, enfrenta una fuerte ola de críticas luego de realizar declaraciones antisemitas durante un discurso oficial en Lima, lo que provocó el rechazo inmediato de la comunidad judía y de diversos sectores políticos y sociales.
La polémica se originó durante un acto por el aniversario de la Cámara de Comercio de Lima, donde el socialista abordó temas históricos relacionados con el comercio internacional. En ese contexto, Balcázar afirmó que Alemania fue ''empujada a una guerra también por culpa, en parte, de los judíos'', a quienes atribuyó la influencia en la banca y prácticas como la usura.
Aunque en un primer momento las palabras del mandatario pasaron relativamente desapercibidas, su difusión posterior en medios de comunicación y redes sociales generó una reacción inmediata. La Asociación Judía del Perú emitió un pronunciamiento en el que expresó su ''estupor'' ante lo ocurrido y condenó el uso de argumentos que calificó como ''dignos de oscuros tiempos medievales''. La organización sostuvo que este tipo de afirmaciones culpan a las víctimas de su propio exterminio, en referencia al Holocausto, y exigió una disculpa pública por parte del jefe de Estado.
El comunicado también subrayó la gravedad del contexto en el que se produjeron las declaraciones: un evento oficial ante ministros, empresarios y representantes diplomáticos. Para la organización, esto no solo amplifica el impacto de las palabras, sino que también proyecta una imagen preocupante de la posición del Estado peruano en temas de memoria histórica y derechos humanos.
El presidente interino de Perú lanzó despectivos comentarios contra la comunidad judía y el repudio no se hizo esperar
El episodio ha reavivado cuestionamientos sobre la idoneidad de Balcázar para ejercer la presidencia interina. El mandatario, de 83 años, asumió el cargo en febrero tras una sucesión política marcada por la inestabilidad institucional. Su trayectoria reciente ya incluía controversias, como su oposición a iniciativas para prohibir el matrimonio con menores de edad, una postura que generó críticas por parte de organizaciones de derechos humanos.
Además, su historial previo contempla diversas acusaciones judiciales, entre ellas por delitos como fraude y prevaricación, aunque el propio Balcázar ha sostenido que dichas imputaciones fueron archivadas y responden a campañas de difamación. Sin embargo, estos antecedentes contribuyen a un clima de desconfianza en torno a su liderazgo.
Analistas consideran que las recientes declaraciones no pueden interpretarse como un hecho aislado, sino como parte de un patrón de posicionamientos polémicos que evidencian una preocupante desconexión con estándares contemporáneos en materia de derechos humanos y convivencia democrática. En ese sentido, advierten que este tipo de discursos puede tener consecuencias tanto a nivel interno como en la imagen internacional del país.
Hasta el momento, el mandatario no ha emitido una disculpa pública, lo que ha incrementado la presión de distintos sectores para que se pronuncie y rectifique sus palabras. La controversia también abre un debate más amplio sobre la responsabilidad de los líderes políticos al abordar temas históricos sensibles y la necesidad de evitar la difusión de información errónea o prejuiciosa desde espacios de poder.
Balcazar ha sido criticado por no ser considerado como apto para ejercer el cargo de presidente interino