El bombardeo dejó al menos 14 muertos y decenas de heridos, mientras el presidente Volodímir Zelensky buscará reforzar el apoyo militar occidental durante la reunión de la Alianza Atlántica.
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Rusia lanzó este lunes un nuevo ataque masivo con drones y misiles contra Kiev y sus alrededores, dejando al menos 14 muertos y decenas de heridos, en una ofensiva que se produjo pocas horas antes del inicio de la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), donde el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, tiene previsto mantener reuniones con los principales líderes aliados para solicitar un mayor respaldo militar.
El bombardeo combinó el lanzamiento de decenas de misiles, incluidos proyectiles balísticos, con cientos de drones de ataque dirigidos contra la capital y otras zonas de la región de Kiev. Aunque las defensas antiaéreas lograron interceptar una parte importante de los proyectiles, varios impactaron sobre áreas urbanas, provocando el derrumbe de edificios residenciales, incendios y daños en infraestructura civil.
Kiev bajo los ataques rusos
Los equipos de emergencia trabajaron durante toda la jornada para rescatar personas atrapadas entre los escombros y asistir a los heridos. Las autoridades locales informaron que numerosos edificios de apartamentos sufrieron daños de consideración y que cientos de residentes debieron ser evacuados por riesgo de nuevos derrumbes.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó la ofensiva y afirmó que los ataques estuvieron dirigidos contra instalaciones militares, depósitos de combustible y objetivos vinculados con la industria de defensa ucraniana. Sin embargo, el Gobierno de Kiev denunció que gran parte de los impactos alcanzó zonas residenciales y acusó a Moscú de continuar atacando infraestructura civil.
El ataque se produjo en la antesala de la cumbre de la OTAN que se celebrará en Ankara, donde Zelensky buscará obtener nuevos sistemas de defensa antiaérea, especialmente baterías Patriot y municiones interceptoras. El mandatario ucraniano advirtió que el país enfrenta una creciente escasez de misiles para neutralizar proyectiles balísticos rusos y reiteró la necesidad de ampliar la asistencia militar occidental.
Soldados rusos con un dron militar
En paralelo, Ucrania mantuvo sus operaciones con drones de largo alcance contra infraestructura energética y militar dentro de Rusia, una estrategia que durante los últimos meses afectó refinerías, depósitos de combustible y otros objetivos considerados estratégicos por Moscú.
El nuevo bombardeo representa el segundo gran ataque ruso contra Kiev en menos de una semana y confirma la continuidad de una campaña de intensos ataques aéreos que mantiene bajo presión a la capital ucraniana. La ofensiva coincide con una instancia diplomática clave para el futuro del apoyo occidental a Ucrania y vuelve a colocar la seguridad europea en el centro de la agenda internacional.