Desde Damasco sostienen que un retorno masivo desde Alemania podría desbordar una infraestructura ya debilitada, forzando a miles de repatriados a instalarse en campos de refugiados. El argumento central del gobierno sirio es que el país aún no cuenta con condiciones estructurales suficientes para absorber ese volumen de población.
En Alemania, el tema abrió una fuerte discusión política. Dirigentes de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y su aliada bávara, la Unión Social Cristiana (CSU), sostienen que las razones legales para otorgar protección internacional dejaron de existir tras el fin del régimen anterior. Alexander Throm, portavoz de política interior del bloque CDU/CSU, afirmó que el derecho de residencia depende exclusivamente de la vigencia de la necesidad de protección, y que ese escenario cambió tras la caída de Assad. Además, planteó que los retornos a zonas seguras son viables y que la reconstrucción del país debería estar liderada por sus propios ciudadanos.














