Las Fuerzas Armadas de Ucrania atacaron durante la madrugada de este domingo la refinería de petróleo de Saratov, una de las instalaciones energéticas más importantes de Rusia, en una operación que evidencia la creciente capacidad de Kiev para golpear objetivos estratégicos situados a cientos de kilómetros de la frontera y profundiza su campaña contra la infraestructura que sostiene la economía y el esfuerzo militar del Kremlin.
El Estado Mayor de Ucrania confirmó el ataque a través de un comunicado difundido en redes sociales, donde informó que unidades de las Fuerzas de Defensa llevaron a cabo una operación contra la refinería y lograron provocar un incendio de gran magnitud en el complejo industrial. Horas después, imágenes y videos difundidos por residentes y medios locales mostraban densas columnas de humo negro elevándose sobre las instalaciones, lo que parecía confirmar la magnitud de los daños.
La planta de Saratov, operada por la petrolera estatal Rosneft, es una de las principales refinerías de la región del Volga. Con capacidad para procesar alrededor de siete millones de toneladas de petróleo al año, produce gasolina, diésel y otros derivados que, según las autoridades ucranianas, son utilizados para abastecer la logística militar rusa. Por ese motivo, Kiev considera estas instalaciones objetivos legítimos dentro de su estrategia para debilitar la capacidad de guerra de Moscú.
Las autoridades rusas reconocieron el ataque. El gobernador de la región de Saratov, Roman Busargin, informó a través de Telegram que se registraron daños en infraestructura civil, aunque señaló que no se reportaron víctimas mortales. La ciudad de Saratov se encuentra aproximadamente a 700 kilómetros al sureste de Moscú, una distancia que subraya el alcance de los drones y sistemas de ataque empleados por Ucrania.
El bombardeo se produjo en medio de una nueva noche de intensos enfrentamientos aéreos entre ambos países. El Ministerio de Defensa de Rusia aseguró que sus sistemas de defensa antiaérea derribaron 216 drones ucranianos sobre distintas regiones del país, incluidas Briansk, Volgogrado, Vorónezh, Kursk, Rostov, Saratov, Krasnodar y otras zonas cercanas al mar de Azov y la península de Crimea.
Mientras tanto, Ucrania informó haber neutralizado 212 drones rusos durante la misma jornada. Sin embargo, las autoridades de Kiev admitieron que algunos proyectiles lograron alcanzar sus objetivos. En la región de Chernígov, en el norte del país, una persona murió como consecuencia de los ataques, mientras que en la provincia de Sumi se registraron nuevos daños sobre infraestructura civil.
El gobernador de Saratov confirmó la noticia a través de la red social Telegram, y aseguró que no se habían reportado víctimas mortales
El ataque contra la refinería de Saratov forma parte de una estrategia cada vez más agresiva destinada a golpear el sector energético ruso. Durante las últimas semanas, Kiev ha intensificado sus operaciones contra refinerías, depósitos de combustible, terminales petroleras y otras instalaciones vinculadas a la exportación y procesamiento de hidrocarburos.
A mediados de mayo, el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, había señalado que las infraestructuras petroleras rusas constituían uno de los principales objetivos de las operaciones de largo alcance de su país. Según explicó entonces, la intención es reducir los ingresos que Moscú obtiene de las exportaciones energéticas, una fuente clave de financiamiento para la guerra.
Los antecedentes recientes muestran una expansión sostenida de esta campaña. Drones ucranianos atacaron la refinería de Syzran, en la región de Samara, provocando un incendio visible a kilómetros de distancia. También fueron alcanzadas instalaciones en el puerto de Tuapsé, sobre el mar Negro, y el aeródromo militar Baltimore, en la región de Vorónezh.
Zelenski había advertido que las infraestructuras energéticas de Rusia constituyen uno de los principales objetivos de las fuerzas armadas ucranianas
Algunos de estos ataques han llegado a objetivos ubicados a más de 1.500 kilómetros dentro del territorio ruso, una evolución que ha obligado a Moscú a reforzar sus sistemas de defensa y ha incrementado la sensación de vulnerabilidad en regiones que hasta hace poco permanecían relativamente alejadas de los efectos directos del conflicto.
La ofensiva continuó este domingo con nuevos reportes de ataques en el interior de Rusia. El gobernador de la región de Kírov, Alexander Sókolov, informó que una empresa local fue alcanzada por drones ucranianos. Aunque no ofreció detalles sobre la naturaleza de la instalación ni sobre los daños ocasionados, el incidente volvió a poner de manifiesto la creciente profundidad de las operaciones ucranianas y la ampliación del frente aéreo de una guerra que ya supera los cuatro años de duración.