Las Fuerzas Armadas de Ucrania atacaron durante la madrugada de este domingo la refinería de petróleo de Saratov, una de las instalaciones energéticas más importantes de Rusia, en una operación que evidencia la creciente capacidad de Kiev para golpear objetivos estratégicos situados a cientos de kilómetros de la frontera y profundiza su campaña contra la infraestructura que sostiene la economía y el esfuerzo militar del Kremlin.
El Estado Mayor de Ucrania confirmó el ataque a través de un comunicado difundido en redes sociales, donde informó que unidades de las Fuerzas de Defensa llevaron a cabo una operación contra la refinería y lograron provocar un incendio de gran magnitud en el complejo industrial. Horas después, imágenes y videos difundidos por residentes y medios locales mostraban densas columnas de humo negro elevándose sobre las instalaciones, lo que parecía confirmar la magnitud de los daños.
La planta de Saratov, operada por la petrolera estatal Rosneft, es una de las principales refinerías de la región del Volga. Con capacidad para procesar alrededor de siete millones de toneladas de petróleo al año, produce gasolina, diésel y otros derivados que, según las autoridades ucranianas, son utilizados para abastecer la logística militar rusa. Por ese motivo, Kiev considera estas instalaciones objetivos legítimos dentro de su estrategia para debilitar la capacidad de guerra de Moscú.











