En un movimiento que combina simbolismo religioso y cálculo político, el presidente ruso, Vladímir Putin, anunció una tregua temporal en la guerra en Ucrania con motivo de la Pascua ortodoxa. La medida, que regirá entre el 11 y el 12 de abril, busca según el Kremlin abrir una ventana humanitaria en medio de un conflicto que lleva años desgastando a Europa del Este.
El conflicto armado ya va por su cuarto año y el desgaste se ve en ambos bandos. Aún así, ninguno está preparado para admitir derrota o firmar la paz sin antes cumplir sus expectativas.
La decisión no es menor. En un contexto donde las negociaciones parecen estancadas y las hostilidades continúan a diario estos intentos de tregua por ambos estados son cada vez menos. Ademas, el propio Kremlin dejó claro que sus fuerzas permanecerán en alerta ante posibles provocaciones, lo que revela el nivel de desconfianza que domina el escenario bélico.

Desde Kiev, el presidente Volodímir Zelenski aún no ha dado una respuesta definitiva, aunque en semanas previas había solicitado un alto el fuego más prolongado, sin embargo, algunas peticiones de tregua por parte de Rusia fueron negadas por el comando ucraniano con la justificación de que era simplemente una estrategia de reagrupamiento por parte del Kremlin.









