La muerte del rabino Schlanger ha generado una ola de condolencias tanto en Australia como en comunidades judías del exterior. Como emisario de Jabad, su labor se centraba en fortalecer la identidad judía, promover el diálogo comunitario y ofrecer asistencia social y espiritual, valores que contrastan de manera dramática con la violencia del ataque.
Desde Israel y desde organizaciones judías internacionales se expresó solidaridad con las víctimas y apoyo a la comunidad judía australiana.
El atentado ocurre en un contexto de aumento global de incidentes antisemitas, especialmente tras el recrudecimiento de tensiones en Medio Oriente, lo que ha llevado a muchas comunidades judías a reforzar sus medidas de seguridad.
Janucá es conocida como la festividad de las luces, símbolo de resiliencia, fe y continuidad frente a la persecución. Que un evento dedicado a esos valores haya sido atacado refuerza, para muchos líderes comunitarios, la urgencia de una respuesta firme de las autoridades y de la sociedad en su conjunto contra el antisemitismo y la violencia.
Mientras continúan las investigaciones, el foco inmediato permanece en la atención a los heridos, el acompañamiento a las familias de las víctimas y la protección de la comunidad. En palabras de Leibler, “la luz de Janucá no se apagará”, incluso frente a uno de los episodios más oscuros vividos por los judíos australianos en décadas.