Pocos días atrás, fueron expulsadas de una sauna de Barcelona dos mujeres por llevar una Estrella de David. El más que reprochable hecho ya ha sido denunciado, pronto veremos si la justicia estará a la altura de las circunstancias.
Llama la atención, observando el video que circula en las redes sociales, la desbordante sonrisa que portaban las agresoras, mientras imponían la restricción de acceso a las mujeres judías, entre improperios y empujones.
Pocos meses atrás, en otro video, puede verse a la diputada argentina Vanina Biasi del izquierdista Partido Obrero (hoy imputada por delitos de odio y discriminación), gritando “genocida” a una colega, la diputada Sabrina Ajmechet, de confesión judía, acompañando su injuria con la mueca de alegría dibujada en su rostro.
Tan solo observando fotografías de marchas, demostraciones “por la paz” y parranderas flotillas propalestinas, notará usted, estimado lector, las más amplias sonrisas, acompañadas muchas veces por bailes y jolgorio al grito de “globalize the intifada” (lo que significa matar judíos), porque para esto sí que hablan en el inglés del imperio americano los esbirros de una izquierda, que ha caído muy bajo.
El detalle no es de poca importancia y las “demostraciones de felicidad” se repiten en la postura de muchos individuos cuando manifiestan sus actitudes antisemitas, ya sea insultando frente a sinagogas, arrancando los posters de los secuestrados por los terroristas de Hamás, acechando frente a una parada de Sant Jordi en Barcelona o intimidando a los presentes frente a una ceremonia de Jánukah.
La sonrisa es en cada caso, una protagonista en los rostros de los agresores.








