El islamismo radical ha logrado infiltrar con su Yihad importantes niveles de muchas sociedades occidentales. La Economía, la cultura, la prensa, la propaganda, el boicot y el activismo callejero han encontrado en las libertades que otorgan las democracias un campo fértil donde sembrar odios y propiciar la ley de la Sharía.
Un plan centralizado manejado desde algunas autocracias de oriente que adquirieron convenientes socios en diversas geografías.
España en particular se ha destacado por el apoyo que su gobierno brinda al movimiento islamista. Así es como entrega espacio a instituciones declaradas terroristas en varias partes del mundo, a falsas organizaciones recaudatorias para una supuesta ayuda humanitaria y a flotillas de ficticia ayuda.
Por otra parte, el gobierno español ha tomado una firme posición en contra del Estado de Israel, pedro Sánchez anunció sus 9 medidas contra el “genocidio” en Gaza y en apoyo a la población de palestina, además de bloqueos y restricciones de todo tipo; como prohibir la presencia de simpatizantes de equipos deportivos israelíes, boicotear la Vuelta de España, romper vínculos comerciales y de colaboración institucional con Israel y llevar las relaciones diplomáticas al mínimo nivel posible; según su conveniencia ya que España continúa abasteciéndose desde el estado judío de elementos que le son imprescindibles.
Pedro Sánchez y sus adláteres no pierden oportunidad de repetir las consignas con las que la propaganda palestina yihadista inunda redes sociales y televisiones públicas, acusaciones de un genocidio, apartheid y hambruna inexistentes son acompañados por llamados a una “intifada” (caza de judíos), slogans como “desde el río al mar” (exterminio de los israelíes) y “free free palestain” levantando la falsa consigna de que los judíos serían colonizadores en su tierra ancestral.








