Los ataques de Hamás, Hezbollah y los Hutíes lanzados conta Israel el 7 de Octubre de 2023 no llegaron solos. Junto a los brutales asesinatos, violaciones y secuestros ocurridos ese día contra civiles israelíes, se ha desplegado en el planeta un plan preconcebido, con años de anticipación, por parte del islamismo radical.
Al unísono y en distantes geografías de occidente, se montaron las mismas “marchas de protesta”, con las mismas pancartas, se gritaron los mismos eslóganes, se pintarrajearon los mismos grafitis, se instalaron idénticas carpas en campus universitarios y se lanzó la consigna del antisionismo; un mero reemplazo del antisemitismo histórico. Ese tradicional antisemitismo que fue en un tiempo religioso y luego racial, se convertía ese día en odio político.
En paralelo a los criminales ataques en Medio Oriente, la maquinaria perversa yihadista lanzó su agresión social. Prensa, redes sociales, manifestaciones, boicots, censura, intimidación, cartelería de contaminación visual, merchandising y pegatinas acompañaron una narrativa engañosa que intenta manipular la opinión pública con un bombardeo constante de slogans y propaganda.
Al mejor estilo nazi se lanzan lemas como genocidio, hambruna y apartheid; junto a panfletos que apelan a lo emocional basados en realidades inexistentes.
No hay escrúpulos; hay un enorme espacio para la mentira.









