La medida se implementará bajo la instrucción explícita de no poner en riesgo a los soldados israelíes
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El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, se prepara para dar un discurso central este viernes en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde buscará devolver la atención mundial a la masacre del 7 de octubre y a la amenaza del terrorismo financiado por Irán.
En coordinación con el Estado Mayor, la Oficina del Primer Ministro dispuso un operativo singular denominado “La Voz”, que prevé instalar altavoces en camiones del lado israelí de la frontera con Gaza para transmitir el discurso de Netanyahu a la población palestina bajo control de Hamás.
Según aclaró el gobierno, la medida se implementará con plena cooperación de las autoridades civiles y bajo la instrucción explícita del primer ministro de no poner en riesgo a los soldados israelíes.
Israeli PM, Benjamin Netanyahu
La estrategia busca confrontar directamente la narrativa de Hamás y exponer, frente a su propia población, las consecuencias del terrorismo que llevó a la tragedia del 7 de octubre y a la actual crisis en Gaza.
Netanyahu, además, recurrirá a apoyos visuales durante su intervención para subrayar los crímenes de Hamás y recordar a la comunidad internacional el carácter genocida de ese ataque, en momentos en que varios países occidentales han optado por reconocer un Estado palestino sin exigir garantías de paz ni condenar el terrorismo.
El primer ministro tiene prevista una agenda intensa en Nueva York: además de su discurso en la ONU, se reunirá con influyentes editores de medios, con líderes de opinión en redes sociales y participará en un Kabalat Shabat con su delegación.
El domingo se encontrará con dirigentes de comunidades judías en un evento de JNS News y, ya el lunes, viajará a Washington para mantener una reunión en la Casa Blanca con Donald Trump, uno de los aliados más firmes de Israel en la escena internacional.
En paralelo, se conoció que la delegación palestina ante la ONU está promoviendo un boicot coordinado contra el discurso de Netanyahu, llamando a un “walkout” durante su intervención para buscar imágenes de protesta que refuercen su narrativa.
Esta maniobra evidencia, una vez más, la negativa de los representantes palestinos a comprometerse con un verdadero proceso de paz y su obsesión con deslegitimar a Israel en foros internacionales.
Netanyahu, por su parte, apunta a reafirmar ante la comunidad internacional que Israel no permanecerá pasivo frente al terrorismo y que la memoria del 7 de octubre debe guiar las decisiones diplomáticas y de seguridad de Occidente.