Las Brigadas al-Qassam, brazo armado de Hamás, anunciaron que han perdido comunicación con el grupo encargado de retener a los rehenes israelíes Omri Miran y Matan Angrest, como consecuencia de las operaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en la Franja de Gaza.
En un comunicado propagandístico, la organización terrorista responsabilizó a Israel de la situación, exigiendo una retirada militar al sur de la calle 8 de Ciudad de Gaza y la suspensión de los ataques aéreos durante 24 horas para intentar “rescatar” a los secuestrados. La exigencia refleja la instrumentalización de los rehenes como herramienta de presión política y militar.
No es la primera vez que Hamás amenaza directamente la vida de los cautivos. La semana pasada, las Brigadas al-Qassam afirmaron que “no se preocuparán por los rehenes mientras continúe la campaña israelí contra el grupo terrorista”, dejando claro que la seguridad y bienestar de los civiles israelíes secuestrados no figuran en su agenda.

Omri Miran fue secuestrado el 7 de octubre desde su hogar en el kibutz Nahal Oz, delante de su esposa e hijas. Su familia difundió en abril un video de propaganda de Hamás en el que se lo ve abatido y expresando cuánto extraña a sus seres queridos.
Testimonios de otros rehenes liberados confirmaron que Omri estuvo cautivo en túneles de Gaza hasta julio, aunque se desconoce su situación actual.
Matan Angrest, soldado de las FDI, también fue raptado el 7 de octubre. Su familia reveló que se encuentra gravemente herido y sometido a brutales torturas, incluyendo electrocuciones y fracturas múltiples.








