Las autoridades de defensa israelíes recalcan que Hamas está obstaculizando activamente las evacuaciones, utilizando a la población civil como escudos humanos y bloqueando los corredores de salida. Esta estrategia ya fue denunciada durante los combates en el norte de Gaza y en Khan Yunis, donde los terroristas resistieron con ferocidad en 2023 y 2024.
Según fuentes militares, la nueva ofensiva podría implicar hasta cinco divisiones del IDF, aunque la resistencia actual de Hamas se centra más en ataques de guerrilla que en batallas abiertas. El primer ministro Benjamín Netanyahu aseguró que la toma de Gaza City será un golpe decisivo para la organización terrorista y facilitará la liberación de los rehenes israelíes.
No obstante, en el ámbito interno existe un debate sobre el costo humano y político de la operación. Expertos israelíes en ayuda humanitaria han advertido que el desplazamiento masivo de población agrava la crisis sanitaria y logística en la Franja. Aun así, el IDF sostiene que se trata de un paso necesario para garantizar la seguridad de Israel y minimizar daños a civiles frente al terrorismo de Hamas.
La situación sigue evolucionando, con reportes contradictorios sobre la magnitud del éxodo de Gaza City. Lo claro es que Israel continúa demostrando un esfuerzo sostenido y sistemático por advertir a la población civil, en contraste con la brutalidad de Hamas, que expone deliberadamente a sus propios ciudadanos al peligro.