El viernes, otro grupo terrorista —Hamas— publicó un video igualmente perturbador del rehén Evyatar David, donde se lo ve pálido, extremadamente delgado y cavando lo que, dice, teme que sea su propia tumba.
Para el primer ministro Netanyahu, estas imágenes no hacen más que confirmar la naturaleza inhumana del enemigo y su total desinterés por una salida negociada. “Hamas no quiere un acuerdo. Quiere quebrarnos con videos de horror, con propaganda diseñada para infundir miedo. Pero no nos van a quebrar”, afirmó Netanyahu en una declaración oficial. “Estoy más determinado que nunca a liberar a nuestros rehenes, a destruir a Hamas y a garantizar que Gaza nunca más represente una amenaza para Israel.”
La madre de Rom, Tami Braslavski, compartió un desgarrador mensaje a través del Foro de Familias de Rehenes: “El video muestra la pesadilla que solo temía imaginar. El miedo con el que vivimos se volvió más tangible que nunca. Es importante que el mundo vea esto, aunque me cuesta mostrar públicamente a mi hijo en esta condición”.
“Jamás vi a mi hijo así”, agregó. “Rom no grita ni se enoja, habla en voz baja, como alguien que ha aceptado que ya no le queda nada por lo cual luchar, y que quizá no salga de ahí con vida.”
Las imágenes difundidas esta semana exponen la cruel verdad que muchas organizaciones internacionales y gobiernos prefieren ignorar: los grupos terroristas que gobiernan Gaza no solo atacan a civiles israelíes, sino que también torturan psicológica y físicamente a sus prisioneros, violando todas las normas humanitarias más básicas.