Rom Braslavski, joven israelí secuestrado el 7 de octubre y actualmente en manos de las organizaciones terroristas que controlan Gaza, aparece en un video publicado por la Jihad Islámica en un estado físico y emocional alarmante: demacrado, llorando, con voz apagada, describe el infierno que vive bajo tierra.
Su familia, pese al enorme dolor, autorizó la publicación del material para que el mundo vea con sus propios ojos lo que los rehenes están padeciendo.
“No tengo más comida ni agua. Antes me daban un poco, hoy ya no hay nada”, dice Braslavski en el video, donde relata que ese día solo comió “tres migas de falafel” y que el día anterior apenas recibió “un poco de arroz”.
Asegura que no puede caminar, que tiene dolores que “no se ven bien” y que siente que está “a las puertas de la muerte”. Con lágrimas, pide: “Tienen que detener lo que están haciendo aquí. No puedo dormir. No puedo vivir”.

Según la Jihad Islámica, el video fue grabado días antes de que perdieran contacto con los captores de Braslavski, y afirman desconocer su estado actual.







