Un grupo de congresistas opositores le pidió a Donald Trump que cambie su visión respecto a Medio Oriente
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Un grupo de 47 congresistas demócratas envió una carta al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio pidiendo que Estados Unidos reconozca oficialmente un Estado palestino.
La iniciativa, liderada por el congresista Ro Khanna, se suma a la presión internacional tras las recientes decisiones de Francia, Reino Unido, Australia y Canadá de apoyar la causa palestina en la Asamblea General de la ONU.
Los firmantes alegan que el reconocimiento es un “imperativo moral” y una manera de responder a lo que describen como la “injusticia” detrás del actual conflicto con Hamás. Según Khanna, Estados Unidos “no puede aislarse del resto del mundo libre” y debe ponerse del lado de las “aspiraciones nacionales palestinas”.
US Secretary of State, Marco Rubio
Sin embargo, la propuesta levanta profundas objeciones. Reconocer un Estado palestino en este momento equivaldría, de facto, a premiar el terrorismo de Hamás, responsable de la masacre del 7 de octubre y aún atrincherado en Gaza.
Como advirtieron tanto Trump como Rubio, otorgar legitimidad diplomática sin un cambio real en la situación de seguridad solo incentivaría a los extremistas a prolongar la violencia.
Incluso dentro del Partido Demócrata hubo voces críticas. Otro grupo de 30 congresistas presentó una carta alternativa que rechaza el reconocimiento unilateral y propone, en su lugar, trabajar con la Liga Árabe en un acuerdo que combine seguridad para Israel con reformas políticas palestinas. Este bloque resaltó que la Liga Árabe condenó a Hamás y exigió su desarme, lo cual abre una vía diplomática más realista.
El senador republicano Tom Cotton fue todavía más tajante, calificando la iniciativa de Khanna como “moralmente en bancarrota” por “pretender premiar a Hamás con un Estado tras la masacre del 7 de octubre”.
Desde Jerusalén, la lectura es clara: reconocer un Estado palestino en las actuales circunstancias equivale a dar legitimidad a quienes siguen sin renunciar a la violencia ni reconocer la existencia de Israel. Tal como advirtió Trump en la ONU, un gesto de ese tipo no traería paz, sino que prolongaría el conflicto.
En lugar de avanzar con medidas unilaterales que solo fortalecen a los extremistas, la comunidad internacional debería exigir el desarme de Hamás, la liberación inmediata de los rehenes y el reconocimiento pleno del derecho de Israel a existir en paz y seguridad. Cualquier otra cosa no es diplomacia, sino una peligrosa ilusión.