Israel vive este domingo una jornada de intensas manifestaciones y huelgas a nivel nacional, convocadas por la oposición y algunos familiares de los rehenes retenidos en Gaza, quienes buscan presionar al gobierno para que priorice un acuerdo de liberación.
La protesta, que incluye bloqueos de carreteras y acciones de desobediencia civil, fue duramente criticada por el primer ministro Benjamín Netanyahu y varios ministros de la coalición.
Durante la reunión semanal del gabinete, Netanyahu advirtió que “quienes llaman hoy a terminar la guerra sin derrotar a Hamás no solo endurecen la postura de la organización terrorista y retrasan la liberación de nuestros rehenes, sino que también aseguran que los horrores del 7 de octubre se repitan, arrastrándonos a una guerra sin fin”.
El ministro de Finanzas, Betzalel Smotrich, calificó las protestas de “campaña dañina” que “juega en manos de Hamás” y acusó a los organizadores de “enterrar a los rehenes en los túneles”.
En la misma línea, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir (Otzma Yehudit), afirmó que la huelga “fortalece a Hamás y aleja el regreso de los rehenes”, calificándola de maniobra política “cínica”.









