Es el primer aniversario del operativo para aniqular al líder del terrorismo iraní en el Líbano
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Este fin de semana se cumple un año de la eliminación del líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, en una operación de precisión llevada a cabo por la Fuerza Aérea de Israel (IAF) con base en inteligencia recopilada durante años por la Dirección de Inteligencia Militar (Aman).
La fecha marca no solo el fin de una era de terror encabezada por quien fuera el rostro del extremismo chií en el Líbano, sino también un recordatorio de la capacidad de Israel para proteger a sus ciudadanos con profesionalismo, paciencia y determinación.
Según revelaciones difundidas por Aman, Nasrallah pasó sus últimos días escondido en un sofisticado búnker subterráneo construido con tecnología iraní.
The latest known image of terrorist Hassan Nasrallah, from September 27, 2024
Desde allí intentó reorganizar las fuerzas de Hezbollah y planear contraataques tras la devastadora operación israelí contra los sistemas de comunicación del grupo, que dejó a 1.500 de sus combatientes fuera de combate.
Sin embargo, el jefe terrorista no alcanzó a comprender que él mismo se había convertido en el siguiente objetivo.
El 27 de septiembre de 2024, aviones de combate israelíes lanzaron de manera simultánea 83 bombas de precisión contra el complejo subterráneo, eliminando a Nasrallah junto con su comandante del frente sur, Ali Karaki, y otros altos oficiales de Hezbollah.
La operación culminó con éxito lo que muchos analistas describieron como el golpe más severo recibido por la organización terrorista en sus cuatro décadas de existencia.
El comandante de la Fuerza Aérea, general Tomer Bar, destacó tras la operación: “Alcanzaremos a todos, continuaremos con la misma profesionalidad, mantendremos la misma serenidad: estamos en el camino correcto”.
Mientras miles de simpatizantes de Hezbollah se congregaron este sábado en Beirut para rendir homenaje a Nasrallah, agitando banderas amarillas junto a las de Irán y la Autoridad Palestina, drones israelíes sobrevolaban discretamente la capital libanesa, recordando que la supremacía aérea y de inteligencia de Israel sigue intacta.
En su intervención telemática, el nuevo jefe del grupo, Naim Qassem, repitió la retórica habitual de “resistencia” y “martirio”, a pesar de que Hezbollah se encuentra debilitado militar y moralmente tras la guerra con Israel y la pérdida de su líder histórico.
La eliminación de Nasrallah coincidió con un periodo de fuerte escalada tras los ataques casi diarios de cohetes y drones de Hezbollah contra comunidades del norte de Israel, que obligaron a evacuar a decenas de miles de residentes.
La respuesta israelí, sin embargo, logró restar capacidades estratégicas al grupo terrorista, imponer un alto el fuego en noviembre de 2024 y forzar compromisos de desarme en el sur del Líbano.
Aunque Hezbollah mantiene cierta presencia política en el parlamento libanés, su estructura militar ha quedado gravemente afectada, y la desaparición de Nasrallah significó la pérdida de un símbolo de continuidad y liderazgo para la organización.
La operación es considerada un ejemplo de la doctrina israelí: precisión quirúrgica, coordinación entre fuerzas y absoluta claridad moral frente a quienes amenazan la seguridad de los ciudadanos.