En una decisión contundente contra los organismos internacionales sesgados, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el retiro de su país de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). La Casa Blanca justificó la medida por el creciente sesgo antiestadounidense y antiisraelí del organismo.
La decisión fue tomada tras una revisión de 90 días que Trump ordenó en febrero, centrada especialmente en investigar “manifestaciones de antisemitismo y hostilidad hacia Israel dentro de la organización”.
“UNESCO ha dejado de ser un foro neutral de intercambio cultural y educativo, y se ha convertido en un megáfono de causas radicales que atacan los valores judeocristianos y a nuestros aliados más cercanos”, denunció la portavoz adjunta de la Casa Blanca, Anna Kelly. “Apoyan agendas woke y divisivas que nada tienen que ver con el sentido común que los estadounidenses votaron en noviembre.”
Entre los elementos más ofensivos para la administración Trump se encuentran decisiones recientes de la Junta Ejecutiva de la UNESCO que califica a sitios sagrados judíos como “patrimonio palestino”, se refiere a Israel como una fuerza de ocupación, y condena sus acciones defensivas contra el grupo terrorista Hamas, mientras guarda silencio ante las atrocidades cometidas por el régimen terrorista en Gaza.








