La corrupción en las corporaciones policiacas de México continúa siendo una de las principales amenazas para el Estado de Derecho. A pesar de las promesas de Morena, de erradicar este cáncer institucional, los índices actuales muestran que el problema ha empeorado.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 70.9% de los mexicanos percibe a las policías estatales como corruptas. Esta cifra se eleva al 82.6% cuando se trata de policías de tránsito.

La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG)reveló que por cada 100 mil habitantes se realizaron cerca de 25 mil actos de corrupción vinculados con servidores públicos.
Las entidades con mayores reportes de corrupción policial incluyen el Estado de México, Ciudad de México, Guerrero, Morelos, Veracruz y Michoacán. En estas regiones, los ciudadanos reportan desde extorsiones en retenes y detenciones arbitrarias, hasta colusión directa con el crimen organizado.
Un costo multimillonario.
El costo económico de la corrupción en México ha sido estimado en más de 220 mil millones de pesos anuales. De estos, una parte significativa corresponde a sobornos y extorsiones relacionados con policías locales y estatales.
Estos costos afectan directamente a las microempresas, transportistas, comerciantes y ciudadanos de a pie. Los civiles son las víctimas cotidianas de un sistema que exige pagos para evitar sanciones injustificadas o liberarse de procesos inventados.

Morena prometió acabar con la corrupción… pero creció.
Durante su campaña presidencial en 2018, y en múltiples ocasiones durante el sexenio de López Obrador, Morena aseguró que “la corrupción se acabaría desde arriba”. La narrativa fue adoptada por Claudia Sheinbaum, quien también insistió en que combatiría la impunidad.
Sin embargo, el panorama actual contradice esa promesa. Desde la llegada de Morena al poder, organismos nacionales e internacionales han advertido sobre un debilitamiento institucional. Esto ha permitido el crecimiento de redes de complicidad entre cuerpos policiales, políticos y grupos criminales.











