Durante una conferencia en Madrid, el expresidente Ernesto Zedillo lanzó un reto a la 4T. Propuso que las obras emblemáticas del sexenio de Andrés Manuel López Obrador —como el Tren Maya, la Refinería Dos Bocas y el AIFA— sean auditadas por una instancia internacional independiente.
Su planteamiento es evaluar si la inversión en estas obras ha sido eficiente, o si por el contrario, son una carga financiera para el país sin retorno económico.
"Si hay transparencia, que se haga una auditoría independiente", dijo el exmandatario. Lo anterior, en referencia a los múltiples señalamientos por sobrecostos, atrasos y resultados deficientes de dichas obras.

La respuesta de Sheinbaum: desvío y omisión
La presidente Claudia Sheinbaum rechazó la propuesta y respondió, en cambio, con una referencia al pasado. En ella, aseguró que presentará un informe de la Auditoría Superior de la Federación sobre el Fobaproa, programa financiero surgido durante el mandato de Zedillo.
La mandataria evitó hablar de auditorías actuales o de una evaluación externa a los megaproyectos de la Cuarta Transformación.
Su respuesta fue interpretada por diversos analistas como una maniobra política para eludir la rendición de cuentas y desviar el foco hacia un tema de hace más de dos décadas.










