Durante una década, el Rancho Izaguirre en Jalisco sirvió como un centro de exterminio del CJNG sin que las autoridades intervinieran.
Este hallazgo expone la impunidad con la que operan los grupos criminales en México y la negligencia de las instituciones de seguridad.

Diez años de horror en Teuchitlán
La existencia de este sitio salió a la luz gracias al colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, quienes descubrieron tres hornos crematorios con restos humanos calcinados, más de 400 pares de zapatos, identificaciones personales y casquillos de bala.
Testimonios anónimos sugieren que las desapariciones de personas en la región estaban vinculadas directamente con este rancho. Este era utilizado no solo para la ejecución de víctimas sino también como un campo de entrenamiento para sicarios.

Evidencias que las autoridades ignoraron
El hallazgo del Rancho Izaguirre revela una serie de omisiones graves por parte de las autoridades. Durante años, los colectivos de búsqueda alertaron sobre el alto número de desaparecidos en Jalisco, estado que lidera la lista nacional con más de 15,000 personas no localizadas.










