Una niña de tres años murió en Torreón Coahuila luego de contraer el virus de influenza aviar H5N1. El caso se convierte en el primer contagio humano registrado en México. Aunque las autoridades intentan calmar a la opinión pública, el manejo del caso ha dejado más dudas que certezas.
La menor fue trasladada desde Durango en estado crítico y falleció tras varios días hospitalizada.
La Secretaría de Salud confirmó el deceso el 8 de abril, luego de que la menor permaneciera internada en la Unidad Médica de Alta Especialidad del IMSS No. 71.
Su muerte fue consecuencia de un fallo multiorgánico derivado de la infección. A pesar de lo delicado del caso la respuesta federal fue tibia y plagada de eufemismos.
Una tragedia tratada como “incidente menor”
El secretario de Salud de Coahuila confirmó el caso. Pero se apresuró a declarar que no hay evidencia de transmisión entre personas. Afirmó que se realizaron pruebas a 38 contactos cercanos.
Que todas resultaron negativas. La narrativa oficial apunta a un “caso aislado”… aunque no se ha explicado cómo ocurrió el contagio.
El hermetismo de las instituciones sumado a la falta de datos oportunos. vuelven a mostrar un patrón preocupante: minimizar crisis sanitarias en lugar de asumirlas con transparencia.










