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Persona del Año 2020: El dictador chino Xi Jinping, quien supo usar como un arma el coronavirus para lograr todos sus objetivos políticos

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En un año donde el virus de China tomó por sorpresa al mundo, y el modelo comunista asiático fue exportado a todos los rincones del globo, el cabecilla de todo esto es sin dudas la persona más importante del año.

Como todos los diciembres, desde la redacción de La Derecha Diario elegimos la persona política más influyente del año y que más pudo marcar su agenda no sólo en su país si no que en el mundo.

Este 2020 nos encuentra con un tono más pesimista que en 2019, cuando unánimemente elegimos a Jair Bolsonaro como Persona del Año, después de completar su primer año de mandato cambiando rotundamente el escenario político brasileño.

Para el año marcado por la pandemia, la crisis económica, las cuarentenas, el Estado gigante y el autoritarismo, elegimos destacar a la persona que se sitúa en el centro de donde nació todo: Xi Jinping, dictador chino y líder supremo del Partido Comunista Chino (PCCh).


¿Por qué Xi Jinping es la Persona del Año 2020?

Desde la redacción creemos que Xi Jinping ha podido completar todos sus objetivos políticos este año. Haya manufacturado esta crisis intencionalmente o no, el coronavirus fue la herramienta fundamental para que el dictador chino pueda expandir su esfera de influencia en todo el mundo.

Gracias a la pandemia del COVID-19, China logró:

Poner un aliado suyo en la Casa Blanca, Joe Biden.

Gracias al voto por correo universal que se introdujo como una excepcionalidad este año, el Partido Demócrata logró una participación histórica en el país, logrando el voto de millones de estadounidenses más jóvenes que rara vez votaban.

Además, las irregularidades en el voto a distancia le permitieron a los punteros demócratas cometer fraude electoral en algunos distritos puntuales que le dieron la estrecha victoria a Biden.

Invadir Hong Kong.

En plena pandemia y cuando nadie estaba prestando atención, el Congreso chino aprobó una ley para desechar la Declaración Conjunta Sino-Británica de 1984 y avanzar sobre la autonomía de la ciudad de Hong Kong.

En pocas semanas, el Partido Comunista Chino impuso a su propia policía en la metrópoli, expulsó a la oposición de la región, se hizo del control del Parlamento e intervino a la Justicia. Lo que solía ser la sede del anti-comunismo en Asia y la principal amenaza a la hegemonía china, fue conquistada en cuestión de semanas.

Subvertir el orden económico mundial.

Debido a la pandemia, las principales fuerzas económicas del mundo sufrieron una fuerte contracción de sus economías. Primero con la recesión en China y luego con la llegada del virus a Europa y América, el comercio mundial quedó severamente comprometido. China se recuperó rápidamente y todo indica que cerrará el año con un crecimiento del +0,7% interanual.

Si bien es un incremento paupérrimo a las conocidas “tasas chinas”, en comparación con Estados Unidos que caerá -3,6%, Alemania -5,4% o Inglaterra -11,3%, es un cambio total a la estructura económica del mundo. En 2021, mientras el resto de los países estarán terminando de recuperarse, China ya estará creciendo de vuelta, tomando la posta al frente del desarrollo mundial.

Si la caída del Muro de Berlín cambió la bipolaridad EEUU/URSS a hegemonía estadounidense, sin lugar a dudas después de la pandemia COVID-19 se consumó una vuelta a la bipolaridad, esta vez EEUU/China.

Mientras todas las economías del mundo cayeron en Q2 y Q3 (aproximadamente hasta octubre), China en abril ya estaba recuperándose y para junio ya había recuperado el 50% de la caída del Q1.

Recuperar la confrontación con Taiwán.

Desde 1949, el Partido Comunista Chino ha querido invadir la isla de Taiwán y unificar “las dos chinas”. En el año de la revolución comunista en China, el gobernante Kuomintang, partido de centro-derecha aliado de Occidente, fue depuesto en un brutal golpe de Estado que vio la ascendencia de Mao Tse-Tung como dictador indiscutido de toda la China continental. Sin embargo, desde aquél entonces, toda la cúpula de Kuomintang mudó su sede de gobierno a la pequeña isla taiwanesa, desde donde mantienen hace 70 años un reclamo por el territorio chino.

El Partido Comunista todavía cree que la existencia de Taiwán es el mayor enemigo de la legitimidad de su régimen, y que no puede completar su proyecto de nación mientras siga existiendo una Taiwán libre e independiente.

Este año, luego de avanzar sobre Hong Kong, el Ejército chino ha iniciado preparativos para la invasión marítima de la isla. Con Trump al frente de Estados Unidos, esta invasión es imposible, y Xi Jinping sabe que el Presidente se ha comprometido a defender la soberanía taiwanesa cueste lo que cueste. Sin embargo, la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca cambia todo, y así como Rusia se apoderó de la región de Crimea durante el gobierno de Obama y buscará avanzar sobre el resto de Ucrania con Biden, China espera poder hacer lo mismo con Taiwán en los próximos años.

Volver a disputar los territorios con India.

China comparte enormes cantidades de fronteras con India, y desde hace décadas que ambos países han confrontado sobre este tema. Si bien hacía años que no había conflictos armados entre los Ejércitos de estos países, la llegada de la pandemia le dio la oportunidad perfecta a Xi Jinping para reanudar el conflicto con el gobierno de Narendra Modi.

En mayo de este año, China militarizó las regiones fronterizas de Sikkim y Arunachal Pradesh, y re-enfatizó su reclamo por la soberanía de estos territorios montañosos. India, determinada a no dar lugar al expansionismo chino, también militarizó esta zona y desde entonces hay una especie de guerra fría entre las dos potencias asiáticas, con esporádicas escaramuzas entre los soldados de ambas nacionalidades.

Para Xi Jinping esto es una gran logro, ya que en el pasado temía que reanudar este conflicto le iba a valer el ostracismo del resto del mundo. Pero en este año tan particular, la pandemia del coronavirus tapó todo.

Sikkim, Arunachal Pradesh y Cachemira, los principales puntos de disputa entre India y China este año.

Expandir el autoritarismo en el mundo.

El coronavirus sirvió como la excusa perfecta que muchos gobernantes en todo el mundo estaban buscando para poder expandir su poder sobre la población. Algunos países, como Argentina o España, apenas con algunos casos de coronavirus ya cerraron sus economías y pusieron a la población en una larga y empobrecedora cuarentena.

Abusando del poder ejecutivo y olvidándose completamente de las libertades civiles que garantizan las constituciones de sus países, presidentes, primer ministros y cancilleres en todo el mundo sometieron a sus poblaciones a los más brutales confinamientos.

Y gracias a un arduo trabajo de comprar a la prensa mundial, el régimen chino logró que los medios ataquen ferozmente a aquellos líderes mundiales que no cerraron sus economías, como Donald Trump (EE.UU.), Jair Bolsonaro (Brasil), Stefan Löfven (Suecia), Simonetta Sommaruga (Suiza) o Shinzo Abe (Japón).

La Nueva Ruta de la Seda.

Aprovechándose de la crisis económica, Xi Jinping potenció su ya existente plan de créditos internacionales para ejercer la dominación económica sobre los países más pobres del mundo. Buscando países empobrecidos por la pandemia, China ofreció créditos casi regalados a cambio de favores políticos.

Un modus operandi muy común este año fue el de la “Nueva Ruta de la Seda“, en la que China, bajo el pretexto de querer generar una mayor conectividad comercial en el mundo, ofrece construir aeropuertos, puertos marítimos, rutas, autopistas, ferrocarriles, gasoductos, centros de distribución, y más en países muy pobres, sabiendo que nunca podrían pagar estas mega-obras.

Cuando el gobernante de turno blanquea que no puede pagar este préstamo, Xi Jinping ofrece a cambio ceder el control operativo de esta obra a una empresa nacional china. Así, el Partido Comunista Chino ha logrado ejercer control sobre decenas de países en África, el sur asiático y algunas partes de América Latina.

Ahora, este plan lo quiere empezar a aplicar en Europa y América Latina, con la firma del acuerdo de inversiones mutuas; y a futuro, su objetivo final es hacerlo en Estados Unidos. Pero sin lugar a duda, sin la miseria causada por la pandemia, nada de esto hubiera sido posible.

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Persona del Año 2022: Máquina de Votación Electrónica, porque fue protagonista en las elecciones más importantes del año

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En un año marcado por la crisis económica, las consecuencias de la brutalidad sanitaria durante la pandemia y las protestas sociales, el voto electrónico cumplió un rol fundamental sosteniendo la caída de la izquierda en todo el mundo.

Como todos los diciembres, desde la redacción de La Derecha Diario elegimos la persona política más influyente del año. Pero en esta oportunidad, a diferencia de los años anteriores (2021, 2020), no hubo ninguna figura que mejor representara lo que ocurrió a nivel político este 2022 que las Máquinas de Votación Electrónica, y las oscuras personas que las manipulan.

Sin importar marca o país de origen, en todas las elecciones del año que se hicieron con voto electrónico este año, las urnas cumplieron un rol determinante en el resultado, y fueron el objeto de múltiples denuncias que pusieron contra las cuerdas los resultados.

Emulando en cierta manera a la Reviste TIME, que en 1983 decidió descartar su “Persona del Año” en pos de la “Máquina del Año“, poniendo en su tapa una Computadora Personal (PC), nosotros hemos decidido darle el mismo tipo de reconocimiento a una pieza de tecnología que es igual de revolucionaria pero infinitamente más peligrosa.


Estados Unidos

Las máquinas electrónicas han cumplido un rol predominante en las elecciones de medio término del pasado 8 de noviembre. Si bien en Estados Unidos el mayor problema que tienen actualmente es el voto por correo, donde por la pandemia se decidió universalizar el voto a distancia, que es extremadamente inseguro, en esta vuelta electoral las máquinas fueron determinantes en la victoria demócrata en algunos estados.

Si bien a nivel nacional el triunfo republicano fue apabullante, con una victoria en el voto popular por más de 5 millones de votos, el partido de Trump perdió carreras clave en algunos estados como Nevada, Arizona y Pensilvania.

A priori, las tácticas empleadas en 2020 volvieron a surtir efecto: los demócratas lograron replicar su sistema de recolección de votos, que implica enviar miles de militantes a tocar las puertas y convencer a los ciudadanos no solo que voten por su partido, si no que lo hagan en ese mismo momento y le entreguen el sobre al puntero.

Los republicanos intentaron hacer lo mismo esta elección pero se encontraron con un problema logístico, y es que el votante conservador suele ubicarse más en zonas rurales, donde este timbreo es prácticamente imposible; mientras que el votante de izquierda está en las principales ciudades, amontonadas en departamentos donde fácilmente los punteros pueden hacerse de grandes cantidades de votos rápidamente.

Esto llevó a que los republicanos desistan de la recolección de votos y en su lugar desplegaran una masiva campaña para que sus votantes vayan y emitan su voto el día de la elección, el mismo 8 de noviembre, en vez de emitir su voto por correo en los 30 días anteriores.

Y aquí es donde entra en efecto la “Máquina del Año”. El día de la elección, aproximadamente el 20% de las urnas electrónicas se rompieron casualmente en estados claves como Arizona y Nevada, impidiendo que miles de personas puedan emitir su voto.

No solo se evitaron miles de votos porque las personas fueron enviadas de regreso a sus casas y decenas de centros de votación fueron cerrados, si no que se evitaron miles de votos republicanos, quienes predominantemente votan el día de la elección.

En Arizona, por ejemplo, la elección fue extremadamente pareja. El candidato a senador republicano Blake Masters perdió por menos del 4%, la candidata a gobernadora Kari Lake por menos del 1% y el candidato a Fiscal General, Abe Hamadeh, por menos del 0,2%. Sin lugar a dudas, con un par de miles de votos más el día de la elección, que se estima contaba con una ventaja para los republicanos de 8 de cada 10, hubiera dado un resultado completamente distinto en el estado más disputado del país.

Si bien hablamos de la “Máquina del Año” al ser el común denominador en todas estas elecciones, hay gente de fondo que, en última instancia, debería llevarse el galardón este año. Por ejemplo, volviendo a Arizona, quien debía velar por la salud de las máquinas en el día de las elecciones es la Secretaría de Estado, ocupada actualmente por Katie Hobbs, quien era la candidata a gobernadora por el Partido Demócrata al mismo tiempo que tenía a su cargo la organización de las elecciones.

Lamentablemente este no es un problema exclusivo de este año. En Estados Unidos, todas las elecciones vienen teniendo resultados disputados desde el año 2000, cuando las máquinas que contaban los votos empezaron a ser un tema de debate que llegó hasta la Corte Suprema.

Incluso en 2016, cuando Trump ganó la elección, los demócratas intentaron instalar que Rusia había hackeado las máquinas electrónicas para darlo ganador. Si bien sería raro que Rusia tenga esa capacidad de hackeo, es cierto que los sistemas de votación electrónicos son extremadamente inseguros, y las bases de datos que generan están siempre conectadas a internet, en mayor o menor medida, aunque las empresas que las fabrican digan lo contrario.

Brasil

El caso de Brasil es incluso más complejo que el de Estados Unidos. En el norte, simplemente se tomaron medidas para que las máquinas se rompieran el día de la votación y se redujera la participación de un grupo demográfico que suele votar de una cierta manera. En el país latinoamericano, toda la evidencia indica que se tocó el código fuente de las máquinas.

La elección del pasado 30 de octubre fue extremadamente peleada. Bolsonaro se enfrentó a una coalición sin precedentes en Brasil, que agarró desde la extrema izquierda del Partido Comunista (PCdoB) hasta la centro-derecha aliada de la Embajada estadounidense de Gerardo Alckmin. Así y todo, el resultado dio una estrecha victoria para Lula de tan solo 50,7% contra el 49,3% del actual presidente.

En un primer momento, no hubo disputa al resultado que publicó el Tribunal Superior Electoral (TSE), pero tan solo 5 días después, un informe de auditoría que divulgó el consultor argentino Fernando Cerimedo en nombre del grupo Brazil Was Stolen, cambió la historia.

Un análisis estadístico de los datos, que son públicos y cualquiera puede revisar entrando a la página del organismo electoral, mostró que la dispersión de los votos fue significativamente distinta dependiendo qué modelo de máquina electrónica se usó para emitir ese voto.

Las máquinas que se compraron en 2020, durante el gobierno de Bolsonaro, son auditables, por lo tanto cualquier cambio a su código fuente hubiera sido encontrado fácilmente. Estas arrojaron un patrón de voto muy distintas que las de modelos anteriores (2009, 2010, 2011, 2013 y 2015), compradas durante gobiernos petístas, que no pueden ser auditadas.

El estudio encontró miles de casos con urnas que tenían 0 votos para Bolsonaro, incluso en distritos donde terminó ganando en el voto total. Si bien esto podría darse naturalmente, aunque con una casi imposible probabilidad de 1 en 1.000.000.000.000.000.000, absolutamente todos estos casos se dieron en las máquinas no-auditables, o sea de modelos anteriores al 2020, lo que despertó las alarmas en los auditores.

Cabe aclarar que la distribución de los modelos de las máquinas fue homogénea, y no hubo preferencias en dónde se ubicaron las del 2020 y las anteriores. En muchos casos, incluso estuvieron lado a lado en los centros de votación, haciendo que la ocurrencia de esto sea más imposible todavía.

Lo que la investigación descubrió, por lo tanto, es que las personas que votaron con una máquina anterior al 2020 tuvieron en algunos casos entre 5 y 80 veces más de probabilidad de votar por Lula que por Bolsonaro, una diferencia estadísticamente imposible de justificar.

La principal hipótesis del grupo Brazil Was Stolen, que recibió el aval de investigadores de las Fuerzas Armadas y del Instituto Voto Legal (IVL), quienes realizaron sus propias auditorías independientes y llegaron a las mismas conclusiones, es que se cambió el código fuente de las máquinas no-auditables, introduciendo un algoritmo que dejara de contar los votos de Bolsonaro cuando cierto parámetro se cumpliera.

Como en Estados Unidos, las máquinas electrónicas cumplieron un rol determinante, pero hay alguien detrás de la “trampa”. En Brasil, todo apunta al juez Alexandre de Moraes, miembro de la Corte Suprema y presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE). Cae bajo su responsabilidad velar por la integridad de las máquinas electrónicas de votación.

Es importante aclarar que en Brasil toda la votación es a través de máquinas electrónicas, y no queda ningún registro en papel ni nada parecido. Otros países del mundo tienen simultáneamente voto electrónico pero la opción es impresa por la máquina y luego se deposita un sobre, que en última instancia puede ser contado manualmente para ratificar el resultado. Esto no es posible en Brasil.

Bolsonaro intentó cambiar el sistema de votación, con la introducción de un proyecto de ley en el Congreso, pero fue abatida tanto por la oposición como por partidos aliados suyos que no quisieron cambiar el sistema, seguramente porque son parte también de la trampa.

Francia

Poco se ha hablado del impacto del voto electrónico en Francia, pero es un caso de estudio paradigmático en el mundo. En 2004, el Congreso aprobó la introducción de las máquinas de votación, que fueron por primera vez utilizadas en las elecciones presidenciales de 2007.

La elección que le dio el triunfo a Nicolas Sarkozy fue extremadamente polémica y protestas estallaron en todo el país reclamando fraude. Inmediatamente, en 2008, la ley de voto electrónico fue suspendida y se decidió volver al voto tradicional: boletas de papel, día de elecciones, verificación con documento de identidad.

Sin embargo, hay unas 60 ciudades en el país que votaron localmente para mantener el voto electrónico, y han votado con la “Máquina del Año” desde entonces. En las elecciones de segunda vuelta de este año, fue protagonista nuevamente.

Oficialmente, Emmanuel Macron fue reelecto con 18,7 millones de votos, contra solo 13,2 millones de votos de Marine Le Pen. Sin embargo, un error en la carga de los votos en la página del Ministerio del Interior de las tabulaciones electrónicas, arrojó por un rato que en realidad Le Pen había ganado.

Con 14,4 millones de votos contra 14,2 millones de Macron, la líder derechista se imponía contra el actual presidente, según llegó a publicar incluso algunos canales como Info France 2. Estos medios salieron a rectificar luego de que el Ministerio del Interior corrigiera este supuesto error.

Nuevamente, el encargado de las elecciones era una parte interesada en el resultado, puesto que al frente de la cartera de Interior se encontraba el macronista Gérald Darmanin, quien salió a explicar que los votos en las máquinas electrónicas tuvieron errores de tabulación y muchos votos que eran para Macron fueron “incorrectamente” marcados para Le Pen.

La diferencia final en favor de Macron fue tan grande que la candidata de Rally Nacional no disputó los resultados, pero este caso muestra cómo “errores” en las máquinas de votación en solo 60 de las 35.000 ciudades que tiene Francia puede cambiar tan significativamente el resultado.

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Estados Unidos

La opinión que nadie pidió: La ONU condena la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre el aborto

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El fallo que le devuelve a las legislaturas estatales la decisión de prohibir el aborto o no fue condenado por la Comisión de los Derechos Humanos que encabeza la chilena Michelle Bachelet.

Este viernes, la Corte Suprema de Estados Unidos dio sentencia sobre una causa que deroga la despenalización del aborto enmarcada en el fallo Roe v. Wade de 1973, y le devuelve a los estados la potestad de legislar una prohibición al aborto o no.

A pesar de que nada tiene que hacer la ONU opinando sobre un caso judicial interno de uno de sus países miembros, la presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Michelle Bachelet dijo que es “un gran golpe para los derechos humanos de las mujeres y la igualdad de género”.

El acceso al aborto seguro, legal y gratuito está firmemente arraigado en el derecho internacional de los derechos humanos y es el núcleo de la autonomía y la capacidad de las mujeres y las niñas para tomar sus propias decisiones sobre sus cuerpos y vidas”, dijo Bachelet en el comunicado.

Esta decisión despoja de tal autonomía a millones de mujeres en los Estados Unidos, en particular a aquellas con bajos ingresos y pertenecientes a minorías raciales y étnicas, en detrimento de sus derechos fundamentales”, dijo la ex presidente chilena.

“Más de 50 países con regulaciones restrictivas han relajado sus leyes de aborto en los últimos 25 años”, aseguró. “Pero con el fallo de hoy, Estados Unidos lamentablemente se está alejando de esta tendencia progresista”.

El fallo sin embargo no hace que el aborto sea ilegal, si no que devuelve a Estados Unidos a la situación anterior a Roe v. Wade, cuando cada estado era libre de permitirlas o no.

Es extremadamente irónico el comunicado de la ONU, especialmente teniendo en consideración que el Consejo de Derechos Humanos actualmente tiene miembros como Catar, Emiratos Árabes Unidos, China, Pakistán, Bolivia, Cuba, Libia, Sudán, y Venezuela, todos países donde realmente se violan los derechos humanos, con persecución de disidentes políticos, campos de genocidio y tortura de presos políticos. Incluso Rusia era parte del Consejo, pero fue suspendido tras el inicio de la guerra contra Ucrania.

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Persona del Año 2021: Javier Milei, el liberal que revivió a la derecha en Argentina después de 30 años

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En un año todavía marcado por la pandemia y un creciente autoritarismo en el mundo, el economista libertario logró traer ideas que parecían extintas en Argentina y Latinoamérica al centro del debate político.

Como todos los diciembres, desde la redacción de La Derecha Diario elegimos la persona política más influyente del año. A diferencia del año pasado, esta vez la votación fue unánime: el ganador fue el argentino Javier Milei.

El economista liberal inició un cambio de paradigma en Argentina, en un año donde hizo de todo. Pasó de ser un simple divulgador en los medios de comunicación a meterse en política, ganar una elección, entrar al Congreso, fundar un movimiento político con aspiraciones presidenciales, convertirse en tercera fuerza en su distrito, y catapultar al liberalismo como tercera fuerza a nivel nacional.

Nada de esto lo hizo solo. Estuvo acompañado de importantes figuras como Victoria Villarruel, José Luis Espert, Martín Menem, y otros cientos de dirigentes políticos en CABA y el resto del país donde el liberalismo logró por primera vez en 30 años volver a presentar una lista competitiva y entrar al Poder Legislativo en todos los niveles. Pero sin lugar a duda, Milei estuvo al frente de todo esto.


¿Por qué Javier Milei es la Persona del Año 2021?

Desde la redacción destacamos cómo Milei logró construir un movimiento político con enorme proyección a futuro y una buena base de votantes en cuestión de meses, prácticamente sin plata ni grandes donantes, siendo un outsider y prometiendo poner patas para arriba la política argentina.

Milei llegó al Congreso siendo el político con ideas más extremistas a la derecha no solo en Argentina si no que en Latinoamérica y el mundo. No existe otro país con un diputado liberal libertario anarcocapitalista de derecha en el Congreso.

Logró ser elegido con más del 17% en su distrito prometiendo “volar por los aires” el Banco Central, “echar a patadas” a la casta política y defender las ideas liberales en el Congreso.

Pero lo más destacable es que su votante promedio está lejos de ser un libertario de libro. En general, el voto a Milei fue un voto antisistema, cansado de las mentiras y la manipulación de los políticos, a parte de ser de gente muy joven. Es destacable que en el pasado, este voto iba dirigido a la extrema izquierda revolucionaria, pero ahora, ese mismo voto va para un liberal de derecha.

La influencia de Milei por fuera de Argentina

La victoria legislativa de Milei no fue un fenómeno que impactó solamente en Argentina. En todo el mundo miraron con atención lo que había pasado. En Brasil, los Bolsonaro vieron en la gran elección del oriundo de Devoto una ruta hacia dónde ir con el discurso para 2022.

En Chile, el derechista José Antonio Kast y el libertario Franco Parisi miraron con atención el fenómeno Milei y trataron de emularlo lo más posible en las elecciones presidenciales, al menos hasta la primera vuelta.

En Colombia, la senadora María Fernanda Cabal está preparando su pre-candidatura a presidente usando la campaña del economista como hoja de ruta. En México, diputados y senadores del PAN miran con atención la manera en la que Milei encara su tarea legislativa. En Paraguay, José Luis Chilavert también está diagramando su campaña a presidente en base a la de Javier.

En España, la dirigencia de VOX celebró la victoria de Milei y le pidieron que se sume a un evento por la hispanidad. Milei usó muchas de las tácticas del partido de derecha español para su campaña, como las recorridas barriales o los actos informales en plazas donde hablaban todos los candidatos, y ahora son los de VOX los que miran con atención el meteórico ascenso del libertario.

Solo el tiempo dirá si esta nueva derecha en Iberoamérica podrá seguir cosechando triunfos y mantenerse competitivo o si será un movimiento efímero. Lo que no hay dudas es que Javier Milei fue una pieza fundamental para empezar todo esto.

Tapa de la Persona del Año 2021. Elaboración: Ignacio Ledesma, para La Derecha Diario.
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