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Estados Unidos

El coronavirus podría definir al próximo candidato demócrata

En medio de la crisis por el coronavirus, y una fuerte caída en la popularidad del candidato demócrata Joe Biden, en redes surgió el clamor por el gobernador progresista de Nueva York, Andrew Cuomo, y que sea él quien enfrente a Donald Trump en Noviembre.

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El coronavirus definitivamente está cambiando el curso de la historia. Con una aparición no esperada, por lo menos fuera de China, ha puesto en jaque a todos los países del mundo, incluso a Estados Unidos, que se juega sus elecciones al finalizar el año. 

Como ya contamos en La Derecha Diario, Trump puso en marcha a todo su equipo no solo para responder a la crisis sanitaria, la cual lo convirtió el pasado viernes en el país con mas casos infectados del mundo, sino para comenzar el desarrollo de una vacuna contra el COVID-19.
El caso del Estado de Nueva York es el más preocupante, con 52.000 infectados y 720 muertos, acapara casi la mitad de los casos de todo Estados Unidos. Su gobernador, el progresista demócrata Andrew Cuomo, es quién está dando la cara y encargándose personalmente de la pandemia. 
En las últimas semanas, se ha aconsejado cuarentena obligatoria para todos aquellos trabajadores que no sean de carácter esencial y puedan trabajar desde casa. Entre las acciones tomadas, se encuentra el cierre de parques y lugares de extrema circulación al público, como también la “peatonalización” de calles para contribuir al distanciamiento social.
Tal es así que sus últimas acciones han tomado notoriedad; visitas a los hospitales, ayuda a la gente frente a las cámaras, y se encarga personalmente de conseguir barbijos, medicación, médicos y enfermeros para los más necesitados.
Cuomo es gobernador del estado desde 2011, tal como lo fue su padre en los 80s, y cuenta con un carácter reacio con los medios. Es hermano de Chris Cuomo, uno de los periodistas más reconocidos de CNN, con un programa propio en el Prime Time, aunque Andrew ha expresado en reiteradas ocasiones que no tiene una buena relación con su hermano.
Es por todo esto que el hashtag #CuomoForPresident tomó mucha relevancia en las redes sociales estos útlimos días; algunos dirán que Cuomo tiene el acercamiento al pueblo que todo líder necesita tener, especialmente en estas épocas. Pero ¿es realmente Cuomo un candidato elegible? Ya vimos en las últimas internas demócratas la diversidad que existía entre sus candidatos principales: un político de carrera sin un plan conciso más que recordar las peores políticas de Obama, un socialista de extrema izquierda, y un progresista multimillonario que añora al pueblo, pero desde lejos.
#CuomoForPresident viene a plantear una posible postulación presidencial del gobernador neoyorquino dado el derrumbe de Joe Biden como candidato viable para el Partido Demócrata. Los problemas de salud, los constantes episodios de confusión, y una preocupante falta de seguidores han dejado la campaña de Biden 2020 en serios problemas. Sanders tampoco parece gustar, perdió todas las últimas elecciones primarias contra el débil candidato Biden y pareciera ser que los votantes demócratas añoran una tercera posición.
De esta manera, lejos de mostrar unidad para derrotar a Trump, esta candidatura fantasma hunde a los demócratas cada vez más en una crisis de identidad; ¿son el partido de los trabajadores, de las minorías reprimidas, del socialismo, o son el partido de un abogado de clase alta de familia privilegiada que solo gobernó el estado más millonario del país?
Pero, ¿quién es realmente Andrew Cuomo? Sin un carácter popular, el periodista Michael Wolff lo describe, “Andrew Cuomo es el Frank Underwood de la vida real”, haciendo referencia al personaje de la aclamada serie ‘House of Cards’. Amante del poder, utiliza cada herramienta que tiene a su alcance para ganar más y más. Sin embargo, cuenta con una única diferencia, y es su adicción a las leyes progresistas. 
Desde que asumió el gobierno neoyorquino en 2011 de la mano de una coalición no solo de demócratas, si no que de conservadores del Independence Party of New York, Cuomo aprobó el matrimonio igualitario, gastó millones en la iniciativa “alianza climática” para proteger el medio ambiente, pasó leyes que atentan contra el derecho constitucional de portar armas, de hecho, en 2019, cuando convirtió a Nueva York en el estado más anti-armas del país. Ese mismo año, además, despenalizó el aborto en su estado, aumentó los impuestos estatales, instaló  regulaciones de salarios igualitarios, con una ley confusa que gasta dinero en políticas de inclusión que no tendrán ningún efecto positivo en la sociedad. 
En 2014 legalizó la marihuana en Nueva York mientras destinó millones al sistema público de salud conocido como Medicaid, que ahora está mostrando sus deficiencias en pleno brote del coronavirus.
Irónicamente, antes de que surja este movimiento online que pide por una candidatura presidencial de Cuomo, sus números de aprobación actualmente están entre los más bajos de sus casi 10 años de gobierno. Habiendo sido electo con el 62% de los votos en 2011, hoy solo el 49% de los neoyorquinos aseguran que lo volverían a votar, y una oposición fuerte está creciendo tanto por candidatos más de izquierda como candidatos que apoyan a Donald Trump.
A pesar de la indignación de los demócratas con Trump, acusándolo de falta de liderazgo en tiempos de crisis, el mismo gobernador Cuomo habló maravillas de las acciones del presidente frente a esta pandemia hace tan solo una semana.

Ahora, cuando le preguntan por los esfuerzos de Trump o por el hashtag, Cuomo se hace el desentendido, le pega a Trump y dice que su enfoque es el Estado de Nueva York.

Nuevamente el orden mundial se encuentra a la deriva, esta vez por una crisis directamente importada de China, poniendo en crisis el orden liberal y dejando a la vanguardia a los nuevos nacionalismos. ¿Podrá Trump triunfar en medio de una crisis sanitaria y económica sin precedentes, y permitirnos un futuro lejos del progresismo? 

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Estados Unidos

En su primer día como gobernador, el trumpista Glenn Youngkin desarma décadas de leyes de izquierda en Virginia

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Firmó 11 decretos inmediatamente después de asumir y ordena investigar a los funcionarios del condado de Loudoun por irregularidades electorales, prohíbe cursos de adcotrinamiento educativo en las escuelas, y más.

El trumpista Glenn Youngkin juró como gobernador de Virginia el pasado 15 de enero. Ese mismo día cumplió con prácticamente todas sus promesas de campaña, firmando 11 órdenes ejecutivas que desarmaron décadas de leyes y regulaciones demócratas.

Youngkin había dado el batacazo en las elecciones especiales a gobernador el año pasado, ganando un Estado que hace muchos años que estaba en manos demócratas, e incluso Biden había ganado en 2020 por 10 puntos sobre Trump. El empresario apadrinado por Trump le ganó a Terry McAuliffe por 2 puntos y cementó la primera victoria republicana en el Estado en 15 años.

Entre otras cosas, firmó la eliminación de los cursos de la Teoría Crítica de la Raza de las escuelas, ordenó la investigación de irregularidades electorales en el condado de Loudoun de las elecciones del 2020 y eliminó el uso obligatorio del barbijo en las escuelas, habiendo sido éstas las principales propuestas de su campaña.

Los decretos ejecutivos, incluyeron:

  • Para restaurar la excelencia en la educación poniendo fin al uso de conceptos divisivos, incluida la Teoría Crítica de la Raza, en la educación pública.
  • Para empoderar a los padres de Virginia en la educación y crianza de sus hijos al permitirles tomar decisiones sobre si su hijo usa una barbijo en la escuela.
  • Para restaurar la integridad y la confianza en la Junta de Libertad Condicional del Estado de Virginia.
  • Para investigar irregularidades electorales en el condado de Loudoun.
  • Para hacer que el gobierno trabaje para los habitantes de Virginia mediante la creación del Oficial Principal de Transformación de la Commonwealth, una especie de defensor del pueblo.

  • Para declarar Virginia abierta al público, sin nuevas cuarentenas.
  • Para combatir y prevenir la trata de personas y brindar apoyo a los sobrevivientes.
  • Para establecer una comisión para combatir el antisemitismo.
  • Para retirarse de la Iniciativa Regional de Gases de Efecto Invernadero (RGGI), que ponia impuestos sobre la emisión de carbón.

Además de las órdenes ejecutivas, Youngkin firmó dos directivas gubernamentales, una para eliminar cientos de regulaciones laborales —según el gobernador, el 25% de las leyes laborales serán eliminadas— y otra para rescindir el mandato de vacunación contra el coronavirus para los empleados estatales.

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Estados Unidos

A un año de Biden: Inflación galopante, fracasos legislativos y la pandemia en su peor momento

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El Partido Demócrata entra en crisis a tan solo un año de empezar su gobierno, con un lider que ostenta una desparobación histórica por parte de la población.

Este 20 de enero se cumple un año de la asunción del demócrata Joe Biden a la presidencia. A pesar de que había llegado a la Casa Blanca con mucho optimismo, habiendo sido el candidato a presidente opositor más votado de la historia y con amplio apoyo en ambos partidos, su gestión ha sido calificada como una de las peores de la historia.

Esto se traduce a números. Estados Unidos cerró su primer año con Biden a la cabeza con una masiva inflación del 7% anual, la suba de precios más alta desde el gobierno de Jimmy Carter, 40 años atrás.

En estos últimos 12 meses, el Congreso solo le aprobó una ley importante, el “American Rescue Plan Act” —una masiva ley de gasto público para “estimular” la economía— en marzo del 2021, y desde entonces ni siquiera se ha tratado en el recinto las otras decenas de mega-reformas que envió.

El mundo está en un nivel de conflicto que no se veía hace tiempo. Mientras que Trump había sido el presidente que más acuerdos de paz firmó desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, durante este último año se reanudaron las tensiones con Corea del Norte, Irán está cada vez más cerca de desarrollar una bomba atómica, y Rusia está a punto de invadir Ucrania.

Todo esto a parte del fracaso histórico de la retirada de tropas de Afganistán, en donde murieron 13 soldados estadounidenses; más que durante la retirada de Saigón de Vietnam, y donde por lo menos 200 civiles estadounidenses quedaron varados.

La pandemia a su vez está en el peor momento desde que salió de China a principios del 2020. Más estadounidenses murieron en 2021 durante la gestión de Biden que en 2020 con el gobierno de Trump, a pesar de que el demócrata disponía de la vacuna en toda su plenitud, de los hospitales preparados con respiradores y de novedosos tratamientos paliativos como anticuerpos monoclonales.

Ante este panorama, no sorprende que Biden ostente los peores números de aprobación de un presidente en la historia moderna del país. Solo un 33% de los estadounidenses aprueban o ven con imagen positiva su gobierno; una caída de 17 puntos en un año, ya que según las mismas encuestadoras, empezó su mandato con 50% de aprobación.

El presidente demócrata tiene un 67% de desaprobación por parte de la población, un número que es compartido por prácticamente todas las encuestadoras, incluso las ultra-demócratas Civiqs y Quinnipiac.

Estos números preocupan gravemente a los jerarcas del Partido Demócrata, puesto que este año hay elecciones de medio término, donde el Congreso deberá reelegir a todos sus diputados y a un tercio de los senadores.

Según el último distritaje en base al censo del 2020, los republicanos tienen una leve ventaja en cuanto a la cantidad de distritos seguros para su partido. Esto sumado a la pésima imagen que tiene Biden, ha llevado a la prensa norteamericana a hablar de una “Red Wave” (en relación a una ola de votos en favor de los republicanos), aunque siempre hay que considerar la posibilidad de un fraude electoral.

En 2021, hubo elecciones especiales en algunos Estados, y en ambos casos hubo una enorme “marea roja”. En Virginia, donde Biden había ganado tan solo meses atrás por más de 10 puntos, ganó para la gobernación el candidato trumpista Glenn Youngkin. En Nueva Jersey, donde Biden ganó por más de 20 puntos, el republicano Jack Ciattarelli, quedó a menos de 2 puntos de ganar el histórico Estado demócrata.

Biden es un fracaso por donde se lo mire, algo esperable para un presidente que llegó al poder sin legitimidad de origen tras haber ganado el voto del Colegio Electoral a través del fraude. Las denuncias de fraude en Georgia, Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Arizona y Nevada todavía están siendo bloqueadas por autoridades demócratas o republicanas anti-Trump, pero ya casi no quedan dudas del masivo atraco a la democracia que impulsó la izquierda norteamericana.

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Estados Unidos

Corrupción explícita: Nancy Pelosi ha amasado una fortuna operando con información privilegiada

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Legisladores de ambos partidos piden poner fin a las transacciones bursátiles de los congresistas, método de inversión que ha llevado a la presidente de la Cámara de Representantes a convertirse en multimillonaria con las gigantes empresas tecnológicas como Facebook y Apple.

En los pasados días, el senador demócrata Jeff Merkley criticó duramente a Nancy Pelosi, líder del Partido Demócrata y Presidente de la Cámara de Diputados, luego de que defendiera sus compras y ventas de acciones en la bolsa mientras está en funciones, a pesar del enorme conflicto de interés que esto presenta.

El conflicto surge en gran parte a las operaciones realizadas por la legisladora junto a su marido, Paul Pelosi, un famoso corredor de bolsa en Nueva York, dueño de la financiera Financial Leasing Services, habiéndose transformado en una de las personas mas ricas de todo el Congreso, con una fortuna de US$ 114 millones.

Mientras legisladores republicanos y demócratas se unen para impulsar una ley que prohíba a los diputados y senadores operar con acciones mientras están en funciones, Pelosi lanzó una campaña para boicotear este proyecto.

El mayor conflicto de interés se da con las grandes compañías tecnológicas (“Big Tech”). Pelosi fue una de las grandes impulsoras tanto en el Congreso de California como en el Congreso nacional para regular a estas empresas y ayudar a crear grandes monopolios como Google, Facebook, Amazon y Apple.

Operando con acciones de las Big Tech, se estima que Pelosi ha tenido una renta financiera de más de US$ 30 millones en los últimos años.

El pasado mes, se supo que la presidente de la Cámara de Representantes junto con su esposo embolsaron millones de dólares por operaciones de tipo call en el mercado bursátil de compañías como Google, Salesforce y Roblox, a las cuales viene ayudando mediante diversas legislaciones anti libre mercado.

Pelosi, siendo uno de los miembros más ricos del Congreso con un patrimonio estimado de más de $114 millones de dólares, ha realizado incontables operaciones financieras de empresas de alta importancia como Amazon, Apple y Google.

Aunque no hay evidencias de que los Pelosi operen en el mercado de acciones con información obtenida desde fuentes internas del mercado, algo que violaría la existente STOCK Act, sus portafolios en diferentes ocasiones incluso llegaron a superar en rendimiento a la medidora S&P 500.

En el 2019 la superaron por un margen de 4,9% y en el año 2020 tuvo un rendimiento por sobre la medidora de 14,3%. En el 2021, obtuvieron un rendimiento inferior al de la medidora del 15,5%, dejándolos aún con un superávit del 3,7% con respecto a lo operado por S&P en los últimos tres años. Dado que Nancy no ha demostrado tener aptitudes financieras, se sospecha fuertemente que su marido opera por ella con información confidencial que ella le proporciona.

Además, los Pelosi dividen su tiempo entre Pacific Heights, un costoso barrio en San Francisco, y un condominio en el área de Georgetown en Washington D.C. En adición a estas propiedades, también son dueños de un viñedo en el Valle de Napa, California, que posee un valor estimado de entre 5 y 25 millones de dólares de acuerdo a un reporte financiero que permite a miembros del Congreso esconder sus patrimonios netos mediante el listado de sus propiedades en valores estimados en lugar de especificar el valor de las mismas.

Los activos actuales de los Pelosi incluyen un estimado de entre 10 y 25 millones de dólares en acciones de Amazon y Apple como así también cifras de entre 1 y 5 millones de dólares en opciones de tipo call de Google, lo cual denota uno de los portafolios más cargados de acciones de las grandes tecnológicas de todo Washington.

El distrito de Nancy Pelosi es adyacente a Silicon Valley, y se especula que toda su carrera fue financiada por este tipo de empresas que la usaron de insider para pasar leyes que los beneficiarían a cambio de que ella sepa cuándo invertir y sacar masivos réditos en la bolsa.

De acuerdo al New York Times, la diputada ha empezado tomar medidas para distanciarse de las grandes compañías tecnológicas, como rehusarse a tomar llamadas de Mark Zuckerberg luego de que Facebook (hoy META) rechazara dar de baja un video de Pelosi. Sin embargo, de acuerdo al Times, la relación continuó con las grandes tecnológicas luego de que haya tenido conversaciones con Tim Cook (CEO de Apple) acerca de legislaciones.

Incluso dentro del Partido Demócrata hay una batalla interna entre quienes piden que no se permita que esta situación continúe y quienes defienden a Pelosi. De acuerdo a una fuente interna del Partido, que habló con el Times, hay un importante bloque de diputados cansados de que no se traten de igual manera ante la ley a estas empresas.

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Tim Cook, CEO de Apple, con quien Nancy Pelosi luego de intentar distanciarse de las grandes tecnológicas, mantuvo charlas acerca de legislaciones y obtuvo ganancias por $98 millones de dólares en 2021 en acciones de Apple.

Pelosi ha sido una de las grandes defensoras de la libertad de los miembros del Congreso de operar con acciones al mismo tiempo que se sigan las reglas dictaminadas por el STOCK Act en el año 2012, según el cual los miembros del Congreso no pueden utilizar información que no sea de carácter público para generar beneficios personales.

Esta ley, aunque bien pensada conceptualmente, es casi imposible de llevarla a la práctica, por lo que los diputados y senadores siguen operando con información privilegiada sobre las distintas legislaciones que impactarán en los precios de las acciones bursátiles.

Con el avance de las operaciones virtuales debido a las imposiciones surgidas por la pandemia, también se incrementó la utilización de fuentes privadas y muchas veces internas para operar en el mercado, sin las cuales sería prácticamente imposible superar en rendimiento a ciertas medidoras como el S&P 500.

Las discusiones para crear leyes que regulen o prohíban el método que utiliza Nancy Pelosi para operar en el mercado de capitales ha traído apoyo tanto del Partido Demócrata con impulsores como la senadora Elizabeth Warren (D-MA) y la representante Alexandria Ocasio-Cortez (D-NY), así como también del Partido Republicano con apoyo del representante Chip Roy (R-TX) y el senador Blake Masters (R-AZ), pero por ahora, el bloqueo de Pelosi ha sido inquebrantable.

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