En Europa nos hablan constantemente de democracia, pluralismo y libertad política. Son palabras que escuchamos todos los días en Bruselas. Sin embargo, cuando millones de ciudadanos votan por partidos que cuestionan la inmigración masiva y las políticas ideológicas promovidas por los burócratas europeos, esos mismos principios parecen perder repentinamente toda importancia.
En los últimos días, las instituciones de la Unión Europea han lanzado un nuevo ataque contra ESN (Europa de Naciones Soberanas), el grupo parlamentario al que pertenece la AfD (Alternativa para Alemania), el partido que actualmente lidera todas las encuestas de intención de voto en Alemania. A través de procedimientos iniciados por la Autoridad para los Partidos Políticos Europeos y las Fundaciones Políticas Europeas (APPF), el objetivo es evidente: privarnos de nuestro reconocimiento oficial y de los recursos que nos corresponden como fuerza democrática representada en el Parlamento Europeo.
No se trata de una disputa administrativa. Se trata de algo mucho más profundo.











