Hoppe además critica que Milei quiera acercarse a la OTAN. Dice que eso "no es libertario" porque implica intervención. Pero resulta que estamos hablando de Argentina, un país que fue entregado durante años al Foro de São Paulo, al chavismo y al eje castrobolivariano. Acercarse a Occidente no es opcional: es supervivencia. Y Milei lo entiende. Hoppe, evidentemente, no.
"Nuestra posición es que somos neutrales… no nos metemos con otros países". Perfecto, eso funciona si vivís en Suiza. No si sos presidente de Argentina y estás rodeado de narcos, sindicalistas, progresistas con olor a patchouli y piqueteros que viven del Estado.
Pero lo más irónico es que Hoppe se queja de que Milei no haya abolido el Estado en 100 días. Como si fuese tan fácil. Como si no existieran parlamentos, gremios, medios, ONG internacionales y burócratas. Como si Argentina fuera Liechtenstein.
"Prometió que ‘reduciría el Estado’ y eso fue suficiente para excusarlo de todo lo que hizo". Hoppe, con todo respeto: ¿qué esperaba? ¿Que Milei disolviera el Congreso, cerrará el ARCA y aboliera la moneda en una semana? ¿Y después qué? ¿Dejamos que el peronismo vuelva y estatice hasta el oxígeno?
Claro que Milei tuvo que hacer concesiones. Y claro que no todo puede hacerse de inmediato. Pero está avanzando. Está recortando gastos, bajando el déficit, cerrando ministerios. Está haciendo lo que ninguno de los liberales de salón se atrevió jamás. Y encima, lo está haciendo con 38 diputados en un Congreso infestado de parásitos.
Por último, Hoppe admite: "No negué que algunas de las cosas que hizo (Milei) eran mejoras. Pero Argentina estaba en una situación tan desastrosa que era difícil no hacer mejoras".
¡Vaya reconocimiento! Básicamente dice que si Milei hizo algo bien fue por casualidad, no por mérito. ¿Tan difícil es admitir que está haciendo historia? ¿Tanto les cuesta a los puristas del teclado aceptar que la libertad no se construye desde el púlpito, sino en la arena política, con barro hasta el cuello y enemigos en cada esquina?
En conclusión, Hoppe está equivocado. Y no sólo equivocado: está desconectado, dogmático y peligrosamente obsesionado con Israel. Su crítica no es seria, no es constructiva y no aporta nada. Solo divide, desacredita y le da munición a la izquierda que quiere ver fracasar a Milei para seguir viviendo del Estado.
Mientras Milei arriesga todo, Hoppe da cátedra desde Europa. El primero pelea. El segundo pontifica. Y esa, señores, es la diferencia entre un líder y un comentarista.