El presidente Donald Trump, tal como había prometido durante su campaña, ordenó a la misión estadounidense ante las Naciones Unidas reincorporarse a la Declaración de Consenso de Ginebra. Este jueves 24 de enero, a solo días de la asunción del nuevo presidente, se confirmó que Estados Unidos ha vuelto a ser parte oficialmente de esta declaración. Muestra de este modo, junto con los otros 39 países miembros, su firme compromiso con la salud de las mujeres, el fortalecimiento de la familia, el rechazo del aborto como un "derecho internacional" y sostiene el derecho a la soberanía de los países, su derecho a gobernarse sin injerencias ideológicas colonialistas.
De este modo, los EE.UU. vuelven a liderar la diplomacia mundial en temas de salud, priorizando la salud verdadera de las mujeres por sobre la agenda ideológica que venía siendo impuesta desde organismos internacionales. No sorprende por ello que, junto con esta decisión, también haya anunciado el retiro de la OMS. Todo ello constituye un mensaje de apoyo a las naciones que defienden su soberanía y su derecho a promover la salud real de las mujeres sin sufrir la presión de jugadores internacionales y sus oscuros intereses.
La administración del saliente presidente Biden retiró a los EE.UU. de la Declaración que había sido instituida durante la primera presidencia de Donald Trump, en un gesto que de por sí significó un importante golpe a la iniciativa. Las presiones y críticas contra el grupo de los países miembros fueron constantes. Sin embargo, la naturaleza de las cosas tiene peso propio, la verdad se termina imponiendo y la coalición no solo ha sobrevivido, sino que ha crecido en miembros y prosperado en influencia. Es de esperar que con este nuevo impulso se genere mayor entusiasmo en aquellos que, hasta ahora, se han visto obligados a ceder a las presiones globales.








