La provincia de Buenos Aires, bajo la socialista administración de Axel Kicillof, decidió no adherir al esquema de blanqueo de capitales impulsado por el presidente Javier Milei, dejando en claro sus diferencias en esta materia. En el proyecto de ley impositiva enviado a la Legislatura, Kicillof omitió cualquier referencia al blanqueo y no considera implementarlo a través de otro proyecto de ley.
La falta de adhesión al blanqueo nacional permite que la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA) pueda cobrar los impuestos provinciales sobre aquellos activos que algunos contribuyentes han decidido regularizar bajo el esquema nacional.









